La búsqueda fue larga, desgastante y, por momentos, contradictoria. Pero en España lo acaban de confirmar: Martín Demichelis es el elegido para ser el nuevo entrenador del RCD Mallorca. El acuerdo es total y el argentino asumirá con una misión concreta y sin margen para distracciones: sostener la categoría en LaLiga.
Sin equipo desde su salida de Rayados de Monterrey en mayo pasado, el extécnico de River regresa al fútbol europeo luego de su experiencia en la filial de Bayern Munich. La fórmula que destrabó la negociación fue clara: contrato hasta final de temporada. Una solución pragmática que sedujo a la dirección deportiva encabezada por Pablo Ortells, interesada en tener libertad de acción para cuando finalice este torneo, independientemente de la categoría en la que compita un equipo que hoy está en zona de descenso.
En un mercado donde varios candidatos exigían vínculos más extensos, Demichelis ofreció flexibilidad. Y ese gesto fue determinante. Mallorca necesita una reacción inmediata: está a un punto de salir de la zona roja con 13 fechas por disputarse y cada decisión tiene impacto directo en la tabla.
La salida de Jagoba Arrasate precipitó los tiempos. El lunes por la tarde no se contemplaba su destitución; horas después, el escenario cambió. En ese contexto volátil, el nombre de Demichelis ganó terreno. No tiene experiencia como entrenador principal en la élite europea —su recorrido en el continente incluye la filial de Bayern Munich—, pero su perfil encaja en la búsqueda: formación alemana, método estructurado y vocación ofensiva.
Como futbolista, su pasado en España (jugó en Málaga y Espanyol) le permite conocer el entorno competitivo y cultural. A eso suma una etapa exitosa en River, donde conquistó la liga, la Supercopa y el Trofeo de Campeones en 2023, antes de su irregular y breve experiencia mexicana.
El desafío es inmediato. Si la inscripción administrativa se completa a tiempo, podría debutar este mismo sábado ante Real Sociedad en Son Moix. De lo contrario, el equipo quedará transitoriamente en manos de Gustavo Siviero (argentino, exjugador de la institución), responsable del filial y encargado de sostener la rutina en estos días de transición.
Más allá de la urgencia, el arribo de Demichelis también responde a una idea de mediano plazo. En su entorno hablan de un “plan retorno” al fútbol europeo, con la intención de replicar el modelo que absorbió en Alemania: intensidad, presión coordinada y posesión dominante. Mallorca no es hoy un proyecto de reconstrucción a largo plazo, sino una misión de rescate. Pero si el resultado acompaña, la puerta podría abrirse a una continuidad.
En la isla valoran su capacidad para trabajar con jóvenes y ordenar estructuras. En River mostró vocación por integrar las promesas juveniles y en Monterrey convivió con la presión constante de un club que exige títulos. Ahora deberá traducir esa experiencia a un plantel golpeado, que necesita confianza tanto como puntos.
El contrato breve no implica falta de ambición. Es, en realidad, una apuesta compartida: el club reduce riesgo financiero y el entrenador asume el reto con la posibilidad de consolidarse si cumple el objetivo.
Demichelis aterriza en un contexto límite, con poco tiempo para diagnósticos extensos. Tendrá que intervenir rápido: ajustar líneas, recuperar solidez defensiva y reactivar la competitividad en un tramo decisivo. No hay margen para experimentos teóricos; la tabla no concede indulgencias. Su inminente asunción va más por el lado de la inyección anímica que pueda aportar que algo con menos urgencias.
En cuestión de días, Mallorca pasó de la continuidad a la ruptura de su DT y de la incertidumbre al acuerdo que dan por cerrado con su reemplazante. Ahora, el foco se traslada al césped.
