El adolescente acusado del hecho, descrito como una persona tranquila y callada, atravesaba un tratamiento psicológico y una reciente separación familiar, según informó su defensor. Testigos del colegio relataron los momentos del incidente.
El autor de los disparos en un colegio de San Cristóbal era descrito por su entorno como un adolescente «tranquilo», «callado» y «respetuoso». Según su abogado defensor, Néstor Oroño, el joven se encontraba bajo tratamiento psicológico, situación que se enmarcaba en el proceso de separación de sus padres y en presuntas situaciones de acoso escolar.
El letrado indicó que el chico no presentaba signos evidentes de agresividad, pero reveló que había tenido recientes intentos de suicidio. Su padre, quien se había mudado a otra provincia, mantuvo una comunicación telefónica con él la mañana del incidente.
Compañeros del colegio y vecinos expresaron su sorpresa ante lo sucedido. Ramiro, un compañero de curso, lo describió como un «muy buen alumno», aunque notó un cambio reciente en su actitud. Otro testimonio, de un vecino llamado Carlos, coincidió en la percepción de que era un «pibe tranquilo» y señaló que los posibles problemas de bullying no eran de conocimiento público en la institución.
Fabio Barreto, el portero del colegio que logró reducir al adolescente, relató a un medio que, tras escuchar explosiones y ver correr a los alumnos, enfrentó al joven armado. «La reacción fue encararlo y reducirlo para sacarle el arma», explicó, detallando que el acusado ya había disparado y asesinado a un compañero, Ian, antes de ser detenido.
Según los relatos, tras ser reducido, el adolescente mostró signos de conmoción y contenía «mucha ira». Las investigaciones continúan para determinar con precisión las circunstancias que llevaron a este episodio.
