Considerada una joya del arte islámico, la Gran Mezquita de Qairuán es un monumento clave que resume siglos de historia y desarrollo cultural en el norte de África.
La Gran Mezquita de Qairuán, ubicada en la ciudad homónima a 160 kilómetros al sur de la capital tunecina, es un referente fundamental de la arquitectura islámica. Su construcción, iniciada en el siglo IX por la dinastía aglabí sobre los cimientos de una mezquita más antigua, refleja la rica historia de la región, conocida antiguamente como Ifriqiya.
El complejo, que ocupa una superficie de 125 por 75 metros, se caracteriza por su sala hipóstila con 444 columnas y 17 naves. Entre sus elementos más destacados se encuentran su alminar, considerado el más antiguo del mundo, y el minbar de madera del siglo IX, uno de los púlpitos más antiguos que se conservan. La cúpula sobre el mihrab, añadida en el siglo IX, permite la entrada de luz que ilumina el nicho de oración, creando un efecto visual notable.
A lo largo de los siglos, el monumento fue ampliado y renovado por distintas dinastías, como los hafsíes, contribuyendo a su preservación hasta la actualidad. La mezquita no es solo un lugar de culto, sino también un testimonio del vasto legado artístico y arquitectónico de Túnez, que abarca desde la época cartaginesa hasta las sucesivas dinastías musulmanas.
La nota fue elaborada con información proporcionada por Ricardo Elía, secretario de Cultura del Centro Islámico de la República Argentina.
