El gobernador JB Pritzker, junto a educadores, presentó una iniciativa para promover entornos de aprendizaje sin distracciones, sin una prohibición total.
La presencia de dispositivos electrónicos en las escuelas se volvió habitual en los últimos años, pero también aumentaron las preocupaciones sobre su impacto en la concentración de los estudiantes. Docentes, familias y autoridades coinciden en que el uso excesivo puede interferir en el aprendizaje. El desafío está en encontrar un equilibrio.
En ese contexto, el gobierno del estado de Illinois, Estados Unidos, impulsa una propuesta que apunta directamente al uso de dispositivos en clase. El gobernador JB Pritzker anunció una iniciativa para promover entornos educativos sin distracciones, enfocada especialmente en limitar el uso de teléfonos celulares dentro de las aulas.
La propuesta, elaborada en conjunto con educadores, busca mejorar el rendimiento académico. El plan no establece una prohibición total, sino que impulsa lineamientos para reducir el uso de dispositivos durante el horario de clases. La idea es que cada distrito escolar pueda adaptar las medidas según sus necesidades específicas.
Entre las estrategias que se evalúan se incluyen restricciones durante el tiempo de enseñanza, uso controlado con fines pedagógicos y la creación de espacios específicos donde los estudiantes puedan utilizar sus dispositivos sin interferir en el desarrollo de las clases.
Según explicó el gobierno estatal, la medida responde a evidencia creciente que vincula el uso constante de celulares con una menor capacidad de atención. Las interrupciones digitales pueden afectar tanto a quienes utilizan los dispositivos como al resto del grupo. Además, se busca mejorar el clima dentro del aula, ya que el uso de teléfonos también ha sido asociado a situaciones de acoso digital y distracción constante.
El respaldo de los docentes resulta clave en esta iniciativa. Muchos educadores sostienen que el uso sin control de dispositivos representa uno de los principales desafíos actuales en el aula. Desde el gobierno remarcan que no se trata de eliminar la tecnología, sino de integrarla de manera más efectiva, ya que los dispositivos pueden ser herramientas útiles si se utilizan con objetivos pedagógicos claros.
La propuesta forma parte de una tendencia más amplia en Estados Unidos, donde distintos estados avanzan en políticas similares. La implementación será progresiva y contará con apoyo para los distritos escolares.
