La autora chilena lanza un libro que combina memorias y reflexiones sobre el oficio de escribir, en paralelo al estreno de una adaptación televisiva de su obra más emblemática.
Isabel Allende presenta su nueva obra, La palabra mágica. Una vida escrita, un volumen editado por Sudamericana que funciona como un híbrido entre memorias personales, ensayo sobre el oficio literario y una defensa de la ficción. En él, la autora revisa cómo la escritura ha ordenado y dado sentido a su vida, atravesando temas como el exilio, el duelo y la disciplina creativa.
El libro, que incluye recuerdos, reflexiones y consejos prácticos para aspirantes a escritores, se publica en un momento simbólico. A fines de este mes, Amazon Prime Video estrenará la primera adaptación televisiva en español de su novela más emblemática, La casa de los espíritus. Allende expresó sus expectativas sobre esta nueva versión, destacando su carácter latinoamericano y la posibilidad de desarrollar la historia en ocho episodios, a diferencia de la adaptación cinematográfica de 1995.
En una rueda de prensa virtual, Allende, autora de más de 30 libros y la escritora en español más leída del mundo, enfatizó que la literatura es, sobre todo, disciplina. «La inspiración y el talento son fantásticos, pero sin disciplina no llegas a ser nada», afirmó. La escritora mantiene una rutina estricta, comenzando todos sus libros el 8 de enero y escribiendo diariamente, excepto los domingos.
Respecto al proceso creativo, Allende señaló en su libro la importancia de desactivar la presión por el resultado final y confiar en un desarrollo más intuitivo de la historia. «Para perder el miedo hay que dejar de pensar que una va a escribir la gran novela americana», indicó.
Consultada sobre el clima político actual, Allende estableció un paralelismo entre la censura durante la dictadura chilena y ciertas formas contemporáneas de restricción cultural, mencionando que su propia obra ha sido censurada en algunos estados de Estados Unidos, país donde reside. Sobre la posibilidad de escribir ficción sobre eventos políticos inmediatos, la autora consideró que necesita distancia temporal, tal como ocurrió con la escritura de La casa de los espíritus años después del golpe militar en Chile.
