El economista analizó indicadores clave como inflación, salarios y reservas, señalando dificultades en varios frentes y distanciándose del discurso oficial optimista.
En el programa «QR!» de Canal E, el economista Guido Bambini puso en duda la idea de que la Argentina atraviesa un «punto dulce» económico y advirtió que los datos muestran un escenario con desafíos significativos. «No parece un ‘sweet spot'», afirmó durante su análisis junto al conductor Pablo Caruso.
Bambini cuestionó, en primer lugar, la evolución de los precios. Señaló que la inflación del primer trimestre se mantiene cerca del 3% mensual, un dato que, según su visión, no muestra un escenario especialmente positivo. Agregó que las expectativas del mercado no anticipan una desaceleración significativa en el corto plazo.
El economista remarcó el impacto en los ingresos de la población. Explicó que los salarios vienen perdiendo poder adquisitivo en los últimos meses, una tendencia que se profundizó en el inicio de 2026. La situación de los jubilados, según detalló, es aún más marcada, con curvas que «siguen siendo negativas», especialmente en los casos con bonos congelados.
En el frente externo, Bambini indicó que, si bien el Banco Central compró dólares en lo que va del año, gran parte se destina al pago de deuda, lo que impide acumular reservas. «Se compra, pero no se acumula», resumió, advirtiendo que las reservas netas continúan en terreno negativo, limitando el margen de maniobra económico.
El análisis también incluyó datos recientes de industria y construcción, que mostraron retrocesos en febrero. «La caída mensual es fuerte y afecta a toda la actividad económica», sostuvo. Además, alertó sobre el mercado laboral, donde el empleo registrado privado acumula varios meses consecutivos de baja, con miles de puestos perdidos. «Sin generación de empleo es difícil pensar en un crecimiento sostenido», planteó.
Bambini se refirió también al sistema financiero, señalando un estancamiento en el crédito y un aumento de la morosidad, lo que refleja, a su juicio, un deterioro en la capacidad de pago de las familias. Durante la entrevista, el economista marcó la distancia entre los indicadores reales y el discurso optimista de algunos funcionarios, concluyendo que «hay que mirar la economía real».
