El norirlandés, actual campeón, completó una segunda ronda espectacular y se perfila como gran favorito para revalidar el título, aunque advierte que aún queda mucho golf por delante.
Tras una segunda vuelta de 65 golpes (-12 en el total del torneo), Rory McIlroy se afianzó en la cima del Masters de Augusta con una ventaja de seis golpes sobre sus inmediatos perseguidores. Esta diferencia es la más amplia registrada en la historia del torneo a esta altura de la competencia, colocándolo en una posición inmejorable para intentar conseguir su segundo título consecutivo.
McIlroy, quien cambió su rutina tras la primera ronda optando por descansar en lugar de entrenar, atribuyó su sólido desempeño a una mayor tranquilidad mental. «Sé lo que puede pasar aquí. No hace falta que me digan que no debo adelantarme», declaró el golfista, llamando a la cautela. «Hay que resetear; mañana empezamos todos en par. Tengo que tener un buen comienzo, mantenerme en el presente, no anticiparme».
Entre sus principales rivales se encuentran Patrick Reed y Sam Burns, ambos a seis golpes del líder. Reed, campeón en 2018, mantiene una conocida rivalidad con McIlroy. Otros nombres destacados que siguen en la pelea son Justin Rose, Shane Lowry y Tommy Fleetwood.
El norirlandés destacó la importancia de su juego corto y la paciencia en el recorrido de Augusta National. «Siempre siento que en esta cancha, si uno mantiene la paciencia y toma decisiones inteligentes, va a tener oportunidades», explicó. Su remate de seis birdies en los últimos siete hoyos de la segunda ronda, incluido un espectacular chip-in en el hoyo 17, fue una muestra de su gran momento de forma.
A pesar de la amplia ventaja, McIlroy es consciente de que el camino hacia el bicampeonato aún es largo, con 36 hoyos por delante. De lograrlo, igualaría una hazaña solo conseguida por Jack Nicklaus, Nick Faldo y Tiger Woods.
