Con Axel Kicillof imposibilitado para una reelección, el peronismo bonaerense comienza a movilizarse para definir quién competirá por la gobernación en las próximas elecciones, en un escenario de reglas aún por definir.
El Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires ha iniciado los primeros movimientos de una carrera que no recorría desde hace más de una década: la búsqueda de un candidato para suceder a un gobernador de su mismo espacio político. El actual mandatario, Axel Kicillof, está impedido por la Constitución provincial para una segunda reelección consecutiva, lo que abre un proceso de competencia interna.
La última vez que el peronismo bonaerense definió una candidatura para reemplazar a un gobernador en ejercicio fue en las elecciones primarias de 2015, cuando Aníbal Fernández se impuso a Julián Domínguez para suceder a Daniel Scioli, aunque luego fue derrotado por María Eugenia Vidal en las elecciones generales.
El escenario actual presenta varias incertidumbres. Aún no están claras las reglas de la competencia, incluyendo la posibilidad de que se realicen elecciones primarias abiertas, el formato de las boletas electorales o si la elección provincial se desdoblará de la nacional. Otro punto clave en debate es si se mantendrá el límite a las reelecciones indefinidas de los intendentes.
Diversas figuras del peronismo provincial comienzan a ser mencionadas como posibles aspirantes. Entre quienes han manifestado o no ocultan sus intenciones se encuentran los intendentes Gustavo Menéndez (Merlo), Jorge Ferraresi (Avellaneda) y Mariel Fernández (Moreno). Desde el gabinete de Kicillof, el ministro de Infraestructura, Gabriel Katopodis, también es señalado como un posible candidato, habiendo recibido apoyos en actos políticos.
Otros nombres que suenan en el análisis político son el del ex candidato presidencial Sergio Massa, aunque desde su entorno descartan que planee competir por la gobernación, y el intendente de San Fernando, Juan Andreotti. También se menciona al jefe comunal de La Plata, Julio Alak, quien destaca su gestión con superávit y obras públicas.
El proceso se presenta como largo y complejo, con un amplio abanico de dirigentes provinciales que podrían participar en la contienda por la sucesión en la provincia más poblada del país.
