En una protesta denominada «la universidad no se apaga», casas de estudio de todo el país mantuvieron servicios abiertos para exigir el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, que incluye actualización salarial.
Bajo una lluvia persistente y con casi tres cuadras de fila, el programa UBA En Acción de la Universidad de Buenos Aires brindó atención odontológica, médica y veterinaria gratuita en la avenida Córdoba. La actividad, que comenzó a las 8 de la mañana y se extendió por 24 horas, forma parte de una nueva modalidad de protesta adoptada por las universidades nacionales tras semanas de paros.
«El presupuesto baja, nuestro compromiso sube», resumía la convocatoria de la UBA, que ofreció servicios de salud en distintas especialidades, clases magistrales públicas, muestras de ciencia, talleres y consultorios de asesoramiento legal y económico. Según estimaciones del odontólogo Jorge Pasart, a cargo del programa, para las 18 horas ya se habían atendido a más de 300 pacientes, realizado más de 500 extracciones dentales y cerca de un centenar de análisis de sangre, con la participación de unos 140 odontólogos.
El objetivo de la medida es visibilizar el reclamo por el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, aprobada por el Congreso el 22 de agosto pasado y ratificada tras un veto presidencial. La ley dispone la actualización de salarios y becas, pero el Gobierno argumenta que no la aplicará hasta que el Congreso determine las fuentes de financiamiento, lo que llevó a los rectores a judicializar el pedido de cumplimiento.
Franco Bartolacci, presidente del Consejo Interuniversitario Nacional, destacó en una conferencia de prensa que esta «manifestación activa, sensible y profesional es la mejor demostración de la potencia que tiene la universidad pública». Por su parte, Pablo Evelson, decano de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA, graficó la situación salarial: «Recién el sueldo de un docente jefe de trabajos prácticos, con dedicación exclusiva, doctorado y 10 años de antigüedad, llega al valor de la canasta básica total». Evelson advirtió además sobre el abandono de las generaciones jóvenes de la universidad y la pérdida de personal.
La jornada de 24 horas se replicó en universidades nacionales de todo el país y finalizó con una clase pública frente a la Secretaría de Educación de la Nación.
