El mediocampista fue determinante con su precisión en la salida de pelota y asistió en el primer gol del Superclásico, en un partido donde la claridad ofensiva marcó la diferencia.
En un Superclásico caracterizado por la intensidad y la presión alta de ambos equipos, la claridad en el juego ofensivo fue un factor diferencial. Boca Juniors logró imponerse 1-0 a River Plate en el Estadio Monumental, con una destacada actuación de su capitán, Leandro Paredes.
El mediocampista central se convirtió en la principal arma de proyección del equipo visitante. Desde una posición retrasada, su precisión en los pases largos fue fundamental para habilitar a los delanteros y generar las situaciones más peligrosas. A los 48 minutos del partido, una de estas asistencias culminó en el gol de Miguel Merentiel, que definió la contienda.
El análisis táctico del encuentro muestra que River Plate, con un esquema que varió entre el 4-1-3-2 y el 3-4-3, buscó la presión y la contra-presión, pero encontró dificultades para generar situaciones claras de gol. La salida de pelota de Boca, articulada principalmente por Paredes, permitió al equipo xeneize superar líneas y encontrar espacios en la defensa rival.
Con la expulsión de Paredes en la segunda mitad, Boca Juniors adoptó un esquema más defensivo, cerrando filas con un 4-4-1-1 para proteger el resultado. River Plate dominó la posesión en los minutos finales, pero no logró concretar en situaciones de peligro, cerrando el partido con la victoria visitante.
