El panorama internacional se mantiene en vilo por las tensiones en Medio Oriente, con declaraciones cruzadas, incidentes militares y esfuerzos diplomáticos que buscan evitar una escalada mayor.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, negó que Israel lo haya convencido para entrar en guerra con Irán, atribuyendo su postura a los eventos del 7 de octubre y a su oposición de larga data a que Irán posea armas nucleares. «IRÁN NUNCA PUEDE TENER UN ARMA NUCLEAR», escribió en su plataforma Truth Social, agregando que el país podría tener un «futuro grandioso y próspero» con un cambio de régimen.
Mientras tanto, Pakistán avanza con los preparativos para una nueva ronda de conversaciones entre Estados Unidos e Irán, en un contexto donde el frágil alto el fuego está por expirar. La reunión se ve empañada por el reciente ataque y captura de un buque de carga con bandera iraní por parte de Estados Unidos, y las desmentidas de Teherán sobre su participación en las negociaciones. Irán prometió represalias y calificó las acciones estadounidenses como «señales claras» de falta de sinceridad.
En el ámbito europeo, el canciller español, José Manuel Albares, consideró que existen «motivos evidentes» para que la Unión Europea reconsidere su acuerdo de asociación con Israel, basándose en el respeto a los derechos humanos y advirtiendo sobre la pérdida de «alma» de la UE si no actúa.
El presidente iraní, Massoud Pezeshkian, abogó por explorar vías diplomáticas para reducir las tensiones, reconociendo que la guerra no beneficia a nadie. Por su parte, el presidente de China, Xi Jinping, en conversación con el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed ben Salman, pidió mantener el libre tránsito por el estratégico estrecho de Ormuz, mostrando la preocupación de Pekín por la inestabilidad en la región.
Fuera del conflicto inmediato, el papa León XIV, durante su gira por África, criticó la explotación y la opresión en el mundo, en lo que se percibe como un estilo de expresión más contundente de su pontificado.
