La Oficina de Presupuestos del Congreso chileno proyecta que la reforma tributaria y de simplificación del gobierno reducirá los ingresos públicos por al menos cinco años, aun considerando un eventual impulso al crecimiento.
El gobierno de Chile presentó este miércoles ante el Congreso su proyecto de ley económica clave. La iniciativa, impulsada por el presidente José Antonio Kast y el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, incluye una reducción de impuestos y una simplificación de trámites burocráticos. Las autoridades argumentan que estas medidas estimularían el crecimiento económico, impulsarían los ingresos fiscales y ayudarían a cerrar el déficit fiscal en un plazo de cuatro años.
Sin embargo, un informe financiero de 45 páginas, elaborado por la Oficina de Presupuestos del Congreso (Dipres), acompaña la legislación y proyecta un escenario diferente. El documento señala que el impacto neto de las propuestas sobre los ingresos del gobierno será negativo durante al menos los primeros cinco años tras su entrada en vigor, incluso si logran impulsar el crecimiento. Según sus cálculos, basados en estimaciones del propio Ministerio de Hacienda que prevén un aumento del PIB del 8,2% en una década, la reducción de ingresos alcanzaría los 1,6 billones de pesos (unos 1.800 millones de dólares) para el año 2028.
El informe destaca que, excluyendo cualquier crecimiento económico derivado de las medidas, el efecto neto en las finanzas públicas sería aún más adverso, con déficits proyectados hasta el vigésimo quinto año de implementación. La medida con mayor impacto fiscal sería la reducción gradual del impuesto de sociedades, que pasaría del 27% al 23%.
Este análisis llega en un contexto de desaceleración económica. Según datos oficiales, la economía chilena se contrajo un 0,3% interanual en febrero, mientras que la producción de cobre, principal exportación del país, cayó a su nivel más bajo en casi nueve años.
Felipe Hernández, economista de Bloomberg Economics, comentó al respecto: «La reforma por sí sola no ayuda al ajuste fiscal, al menos no durante el gobierno de Kast, y por el contrario, añade un factor de riesgo en caso de que el crecimiento no responda. Esto implica que el ajuste fiscal en realidad vendrá del recorte de gastos que anunció el gobierno hace unas semanas».
El gobierno anterior registró un déficit fiscal del 2,8% del Producto Interno Bruto en 2025, por encima del objetivo del 1,7%. La administración de Kast ha hecho de la austeridad fiscal una piedra angular de su programa, ordenando recortes de gasto del 3% en la mayoría de los ministerios y prometiendo reducciones más profundas en el futuro.
