En medio de la recesión y la caída de los salarios, las herramientas del Gobierno para contener los precios muestran signos de agotamiento.
Las anclas que sostenía el Gobierno para controlar la inflación están perdiendo efectividad a medida que la recesión económica se profundiza y los salarios reales continúan cayendo. Este escenario genera incertidumbre sobre la evolución de los precios en los próximos meses.
Analistas económicos señalan que la combinación de menor actividad y poder adquisitivo debilitado podría aliviar temporalmente las presiones inflacionarias, pero también aumenta el riesgo de estanflación. La clave estará en las próximas mediciones oficiales y en las decisiones de política monetaria.
