Un nuevo informe de la Universidad Torcuato Di Tella revela una fuerte caída en la confianza hacia el Gobierno, que se suma a otras mediciones que muestran un descenso en la aprobación de la gestión. Analizamos los números y las posibles causas.
La relación entre el Gobierno y la opinión pública parece transitar por un nuevo valle, según los datos que arroja el último Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT). El indicador, que se mide en una escala de 0 a 5, se ubicó en 2,02 puntos, lo que representa una caída del 12,1% respecto al mes anterior.
Si bien el descenso es significativo, los analistas señalan que no es un hecho inédito. En septiembre del año pasado, el índice había tocado un piso de 1,9, incluso por debajo del valor actual. Asimismo, en agosto de 2025, previo a las elecciones bonaerenses, la caída había sido del 13%, y el oficialismo logró recuperarse después de ese golpe.
El economista Fernando Marull ha identificado una correlación entre el ICG de la UTDT y el rendimiento electoral del oficialismo. Según esa relación, la caída actual proyectaría un 40% de intención de voto para el Gobierno, un descenso frente al 42% obtenido en los últimos comicios.
Otra medición que refuerza esta tendencia es el estudio mensual del sociólogo Hugo Haime, que en abril registró un 34% de aprobación para la gestión de Javier Milei, el nivel más bajo desde que asumió en diciembre de 2023. La desaprobación, en tanto, alcanzó el 63%, también un récord negativo.
Uno de los datos más llamativos del informe de Haime es que, por primera vez, el grupo de encuestados que atribuye los problemas económicos del país a la política económica del Gobierno supera al que los adjudica al kirchnerismo. Un 26% considera que la responsabilidad es compartida. Este cambio en la percepción de las causas de la crisis marca un punto de inflexión en la opinión pública.
Los especialistas consultados señalan que la caída en la confianza y la aprobación podría estar vinculada a factores coyunturales como el deterioro del ingreso real, la inflación de los últimos meses —impulsada por el aumento de combustibles y el precio de la carne— y la devaluación del año pasado. La pregunta que surge es si esta tendencia se profundizará o si, como en ocasiones anteriores, el Gobierno logrará revertirla.
