La Justicia de Rosario avanza contra dos operadores financieros acusados de estafar a ahorristas por cientos de miles de dólares. Guido Garay fue detenido y liberado bajo fianza, mientras que Pablo Arcamone enfrenta un pedido de siete años de prisión.
ROSARIO.- En esta ciudad existe un entramado financiero paralelo donde el origen del dinero suele ser difícil de rastrear. Este universo, que combina contrabando de granos y fondos del narcotráfico, ha generado una larga lista de fraudes que afectan a cientos de ahorristas. En las últimas semanas, dos nuevos casos se sumaron a esa historia: la detención de Guido Garay, exasesor de la cueva Cofyrco, y el pedido de siete años de prisión para el agente de Bolsa Pablo Arcamone.
Garay fue arrestado el miércoles por orden de la fiscal Georgina Pairola, quien le imputa dos estafas por un total cercano a los 130.000 dólares. El financista ingresó detenido a la audiencia imputativa y pasó una noche en prisión, pero recuperó la libertad al día siguiente tras pagar una fianza de 150.000 dólares gestionada por su abogado defensor, Carlos Varela.
Los hechos que se le atribuyen revelan un modus operandi basado en la construcción de confianza personal y la posterior dilación sistemática. El primero involucra a una empresaria dueña de la firma Lindor SA, que le confió un BMW para un servicio mecánico. Garay nunca devolvió el vehículo y lo vendió a un tercero por 28.000 dólares. Cuando los directivos de Lindor lo confrontaron, negó la venta y persistió en las evasivas. La empresa lo denunció penalmente.
El segundo caso se remonta a la época de Cofyrco, una cueva que funcionaba en el centro de Rosario y fue investigada por lavado de dinero del narcotráfico. Según la causa, un inversor le entregó a Garay 50.000 dólares para colocaciones financieras. Tras el estallido del escándalo en 2021, la relación continuó en nuevas oficinas que Garay abrió en el Palacio Minetti. Los intereses pactados dejaron de llegar y Garay firmó un pagaré por 100.000 dólares que, según la fiscal, solo buscaba dilatar el cumplimiento. Nunca restituyó el capital.
El tercer episodio involucra a una ahorrista que en abril de 2022 llegó a Garay por recomendación. Le entregó sumas en dólares para operaciones de cambio de divisas. Garay le ofreció guardar parte del dinero en su caja de seguridad personal. En 2023 reconoció tener un plazo fijo a nombre de la víctima por 52.000 dólares. Cuando la mujer intentó retirar su dinero, recibió evasivas. En 2024, Garay firmó otro pagaré, pero nunca devolvió el dinero. La ahorrista lo denunció con el patrocinio de los abogados Pablo Bedouret y Bárbara Reynoso.
No es la primera vez que Garay enfrenta a la Justicia. En septiembre de 2020, durante un allanamiento a las oficinas de Cofyrco, se encontraron 175 documentos de identidad ajenos que se usaban para comprar dólares en el mercado oficial y revenderlos en el paralelo. Garay estuvo imputado por lavado de activos vinculado al crimen de Marcelo «Coto» Medrano, un narcotraficante ligado a la barra brava de Newell’s. En diciembre de 2021 evitó la condena aceptando una suspensión de juicio a prueba: pagó una multa de 35.552 dólares y se comprometió a cumplir 400 horas de trabajo comunitario. Fuentes judiciales señalaron que nunca cumplió de forma completa la probation.
La causa Cofyrco es emblemática para entender el funcionamiento de las cuevas rosarinas. La financiera no estaba inscripta ante el Banco Central. Sus directivos fueron procesados por intermediación financiera no autorizada y el juez Carlos Vera Barros les trabó embargos por 3.500 millones de pesos. Mientras los directores recibieron penas de prisión condicional, Garay salió con probation y abrió oficina.
