El gobierno argentino cuestiona el método de detección utilizado por la Unión Europea tras las advertencias sobre presuntas trazas de soja transgénica HB4 en cargamentos de harina, en línea con el planteo de Brasil.
El gobierno argentino sigue una hoja de ruta para intentar revertir alertas de la Unión Europea (UE) que advirtieron sobre la presencia en ese mercado de cargamentos de harina de soja con trazas del evento transgénico tolerante a sequía HB4. Según fuentes sectoriales consultadas, la estrategia nacional es similar a la implementada por Brasil: cuestionar el método de detección usado en el bloque europeo por considerarlo no válido en lo técnico y poner el foco en el bajo nivel de presencia, un “cero técnico”.
Existen fuertes sospechas de que se estaría ante un “falso positivo”. La UE emitió alertas por mercadería que llegó entre julio y septiembre del año pasado a los Países Bajos, limitándose a ese lugar. La soja HB4 es un desarrollo de la empresa nacional Bioceres, aprobado en Argentina pero no en la UE. Se estima que son 5000 hectáreas de cultivo cerrado, un nivel considerado bajo para un escape significativo.
El foco del gobierno está en cuestionar el método de detección, señalando que en la UE no hay un método validado ni material de referencia para contrastar. Se sigue el camino de Brasil, que también puso reparos a las alertas. A la par, Argentina busca colaborar con la UE para homologar un método de detección y avanzar en la aprobación de la tecnología en el bloque, aunque sin plazo concreto. El bloque europeo representa el 30% en valor de las exportaciones de harina de soja argentina, con ventas por unos US$3500 millones.
