Documentos oficiales de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (DARPA) detallan un programa para desarrollar una interfaz cerebro-computadora no invasiva que permita operar drones y armas sin cirugía. El proyecto, denominado N3, alcanzó la fase de pruebas en humanos.
Estados Unidos avanzó en el desarrollo de tecnología militar destinada a conectar directamente el cerebro de soldados con sistemas de combate, según documentos publicados por la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (DARPA). El proyecto, impulsado desde el Pentágono, busca crear una interfaz cerebro-computadora no invasiva que permita operar armas y drones sin necesidad de cirugía, en el marco de debates sobre el futuro de la guerra y la integración entre humanos y máquinas.
El objetivo central del programa, denominado Neurotecnología No Quirúrgica de Próxima Generación (N3), es desarrollar un dispositivo portátil capaz de leer señales cerebrales y transmitirlas a sistemas militares, así como devolver información directamente al cerebro del operador. La iniciativa está dirigida a miembros del servicio militar en buen estado físico, con aplicaciones en herramientas consideradas críticas para la seguridad nacional.
El informe fue publicado recientemente en el sitio web oficial de DARPA y figura como completado, aunque sin difusión pública ni anuncios políticos. El hallazgo se conoció mientras la Casa Blanca destacaba el uso de armamento avanzado en operaciones recientes y sostenía que el país dispone de tecnologías militares que no existen en ningún otro lugar del mundo.
El programa N3 fue anunciado formalmente en 2018. A diferencia de desarrollos civiles como Neuralink, la empresa de Elon Musk, que requiere implantes cerebrales, el programa N3 apostó por tecnologías no invasivas. El sistema permitiría que un soldado controle drones militares y otros dispositivos con la mente, y que esos sistemas envíen información de regreso al cerebro del operador.
El proyecto fue estructurado en tres fases. La Fase I, de 12 meses, se concentró en probar componentes básicos para leer y registrar señales cerebrales. La Fase II, de 18 meses, integró esos componentes en sistemas funcionales y los probó en animales vivos para evaluar seguridad y eficacia. La Fase III, también de 18 meses, apuntó a perfeccionar el dispositivo y comenzar las pruebas en humanos con fines militares.
Desde julio de 2023 no hubo comunicados públicos sobre los resultados finales, ni confirmaciones oficiales sobre si la tecnología fue adoptada operativamente por las Fuerzas Armadas estadounidenses. Un informe de la Universidad Carnegie Mellon confirmó que el programa alcanzó la fase de ensayos en personas.
La página actual de DARPA dedicada al N3 solo indica los objetivos generales y aclara que el contenido ya no se mantiene, lo que generó interrogantes sobre el destino de la tecnología. Consultada por la prensa, DARPA afirmó que el esfuerzo de la agencia en este programa ha concluido y recordó que la entidad financia investigaciones, no pone en funcionamiento tecnologías.
