Mantener hábitos saludables, realizar controles médicos y prevenir enfermedades de transmisión sexual son algunas de las claves para cuidar la salud reproductiva.
Buenos Aires, 4 junio (NA) — La fertilidad comienza a ser una preocupación, en la mayoría de los casos, cuando aparece el deseo de tener hijos, pero la salud reproductiva se construye mucho antes y existen múltiples factores que influyen en la fertilidad futura, tanto en mujeres como en hombres, muchos de ellos relacionados con hábitos, enfermedades preexistentes, prevención y acceso a información adecuada.
“Mantener hábitos saludables, realizar controles médicos periódicos, prevenir enfermedades de transmisión sexual y poder acceder a información confiable y personalizada son algunos de los puntos clave para cuidar la fertilidad desde edades tempranas y favorecer decisiones reproductivas tomadas a conciencia y con respaldo”, explicó el Dr. Mario Sebastiani en un informe al que accedió la Agencia Noticias Argentinas en el marco del Día Mundial de la Fertilidad.
En muchos casos, se desconoce la importancia de la consulta preconcepcional para investigar infecciones como clamidia, gonorrea y HPV, mientras que las enfermedades de transmisión sexual pueden producir inflamación pélvica, adherencias en los órganos femeninos y obstrucción de las trompas.
“La clamidia, por ejemplo, favorece la enfermedad inflamatoria pelviana y puede dañar las trompas, mientras que la gonorrea afecta la funcionalidad de las trompas y puede producir infertilidad”, desarrolló Sebastiani, obstetra del Hospital Italiano.
Entre los 20 y 30 años, especialmente, es importante hacer actividad física, mantener un peso saludable, realizar controles médicos y evitar el tabaquismo y el consumo de alcohol. El tabaquismo puede acelerar el envejecimiento ovárico, disminuir la calidad de los ovocitos y asociarse a un aumento en la cantidad de abortos. En los hombres, también puede afectar la calidad y el número de espermatozoides.
Sebastiani subrayó que la fertilidad no debe pensarse únicamente como una cuestión femenina y señaló: “El hombre no aporta solamente material genético, sino que puede influir en la calidad y sanidad de una concepción en el futuro”. Según explicó, la afectación de los espermatozoides puede impactar en la evolución del embarazo, la calidad de la placenta, la cantidad de abortos y también en la fertilidad de la pareja.
La Educación Sexual Integral (ESI) también ocupa un rol central. “Son mensajes que se deben dar desde una temprana infancia con el objetivo de favorecer el cuidado de cada uno y el cuidado de las futuras parejas, con impacto en la salud reproductiva en todas sus dimensiones”, explicó el profesional.
Actualmente, los avances en medicina reproductiva permiten trabajar desde una perspectiva preventiva. Entre las herramientas disponibles se encuentran la preservación de la fertilidad mediante congelamiento de ovocitos o espermatozoides, el análisis de la reserva ovárica, el estudio de enfermedades pelvianas como la endometriosis y el asesoramiento genético y reproductivo personalizado.
“Lo importante es que las personas puedan tomar decisiones informadas pregestacionales y comenzar a pensar en su salud reproductiva antes de iniciar la búsqueda de un embarazo. La prevención y el cuidado temprano pueden tener un impacto significativo en las posibilidades reproductivas futuras”, concluyó el obstetra.
“Postergar la maternidad es una realidad global, pero para que sea una elección verdaderamente libre, debe estar respaldada por la prevención. Factores como la edad, la genética y los hábitos diarios influyen en nuestra salud reproductiva. Realizar controles periódicos hoy es fundamental para detectar dificultades a tiempo, cambiar drásticamente el pronóstico y tomar decisiones que protejan el deseo de tu maternidad en el futuro”, comentó la Dra. Valeria Valko, ginecóloga de Ospedyc.
El reloj biológico es una realidad inevitable: la etapa más fértil de la mujer se da entre los 20 y los 30 años. A partir de los 35, la cantidad y calidad de los óvulos disminuye de forma más marcada, un descenso que se acentúa notablemente pasados los 40 años. “Dentro de las causas de infertilidad encontramos la edad materna avanzada, las alteraciones en la ovulación y la obstrucción de las trompas, así como factores masculinos y mixtos”, explicó la Dra. Valko.
Como cada biología es única, el control médico es el primer paso para evaluar la reserva ovárica, revisar el estado de salud general de la pareja y ajustar hábitos como el peso, el estrés o el tabaquismo, que impactan en las células reproductivas. Los parámetros médicos internacionales indican:
- Menores de 35 años: se recomienda realizar la consulta tras 12 meses de búsqueda activa sin éxito.
- Mayores de 35 años: el tiempo de espera se reduce a 6 meses, debido al factor edad.
- Consulta inmediata: debe realizarse sin esperar los plazos anteriores si existen antecedentes como ciclos menstruales muy irregulares, endometriosis, cirugías ginecológicas previas, o patologías testiculares en el hombre.
