Hace 60 años, un bombardero estadounidense dejó caer cuatro bombas termonucleares sobre Palomares, Almería. Tres cayeron en tierra y una desapareció en el mar. El accidente ocurrió durante una maniobra de reabastecimiento en el marco de la Operación Chrome Dome de la Guerra Fría.
El 17 de enero de 1966, un bombardero B-52 estadounidense y un avión cisterna KC-135 chocaron en el aire sobre Palomares, una localidad de Almería, en el sureste de España. El accidente ocurrió durante una maniobra de reabastecimiento de combustible a 33.000 pies de altura. Como resultado, cuatro bombas termonucleares cayeron sobre la zona.
El B-52 formaba parte de la Operación Chrome Dome, un programa de la Fuerza Aérea de Estados Unidos que mantenía bombarderos armados con armas nucleares en vuelo continuo durante la Guerra Fría. El objetivo era garantizar una capacidad de respuesta ante un posible ataque sorpresa de la Unión Soviética. España, bajo la dictadura de Francisco Franco, había firmado acuerdos de cooperación con Estados Unidos en 1953, lo que permitía la presencia militar estadounidense y el uso de bases como puntos de reabastecimiento.
De las cuatro bombas, tres impactaron en tierra en los alrededores de Palomares. Dos de ellas sufrieron la explosión de sus cargas convencionales, lo que dispersó plutonio sobre el suelo y los cultivos. La cuarta bomba cayó al mar Mediterráneo y fue recuperada el 7 de abril de 1966 por la Armada de Estados Unidos, tras una búsqueda que duró semanas. El pescador Francisco Simó Orts, conocido como «Paco el de la bomba», indicó la ubicación donde había visto caer un paracaídas, lo que permitió el hallazgo.
Tras el accidente, Estados Unidos y el régimen de Franco implementaron tareas de limpieza. Se retiraron miles de barriles de tierra y vegetación contaminada, que fueron enviados a Estados Unidos. En 1966, el ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga, y el embajador estadounidense Angier Biddle Duke se bañaron en la costa de Palomares para transmitir tranquilidad sobre la seguridad de la zona.
En décadas posteriores, se detectaron restos del accidente y barriles con tierra contaminada que no habían sido retirados. En 2015, España y Estados Unidos firmaron una declaración para avanzar en la limpieza total, sin una fecha concreta. En 2020, el Gobierno español desclasificó el Plan de Rehabilitación de Palomares, aunque el documento se incorporó a un procedimiento judicial con carácter confidencial. Según National Geographic, se estima que alrededor del 15% del plutonio liberado (unos tres kilos) quedó pulverizado y esparcido, por lo que fue irrecuperable. Actualmente, Palomares sigue siendo la localidad más radiactiva de España.
