El club español Atlético de Madrid informó que no transferirá al delantero argentino Julián Álvarez por un monto menor a los 500 millones de euros, correspondientes a su cláusula de rescisión. La postura fue ratificada por el consejero delegado Miguel Ángel Gil Marín, quien también cuestionó al FC Barcelona por supuestas gestiones para contratar al jugador.
Mientras la Selección Argentina disputa la fase de grupos de un torneo internacional, el delantero Julián Álvarez expresó públicamente su deseo de abandonar el Atlético de Madrid. La dirigencia del club consideró que el momento elegido por el futbolista no era el adecuado, al señalar que las noticias personales desviaron la atención que debía centrarse en el equipo nacional y en la figura de Lionel Messi.
El consejero delegado del Atlético de Madrid, Miguel Ángel Gil Marín, manifestó su malestar por las declaraciones de Álvarez, quien mantiene un contrato vigente con la institución hasta junio de 2030. En declaraciones a la agencia EFE, Gil Marín afirmó: “Lamento mucho sus palabras. No era el día para hacer esas declaraciones, era el día de Messi y de la Selección argentina, no de Julián”.
La postura del club es que Julián Álvarez no está en venta. Para cualquier club interesado en contratar al delantero, que acumula 49 goles en 106 partidos, la única vía de salida es el pago de su cláusula de rescisión, fijada en 500 millones de euros.
El conflicto escaló a una disputa institucional con el FC Barcelona. Gil Marín acusó al club catalán de intentar seducir al jugador y declaró: “El Barcelona nos falta al respeto, creen que pueden ningunearnos, que somos débiles o estúpidos”. Además, desestimó la capacidad financiera del Barcelona para concretar el fichaje y sostuvo: “Nos mienten a nosotros, al jugador, a los medios y a sus propios hinchas. Intentan hacer creer a todos que pueden afrontar una operación para la que en realidad no están capacitados”.
El futuro del jugador tras el Mundial es incierto. Mientras Álvarez busca una salida inmediata, el Atlético de Madrid ha blindado a su figura y ha dejado claro que no aceptará presiones. La postura del club es que, si no se paga la cláusula, el jugador deberá cumplir su contrato.
