La economista, politóloga, psicóloga, consteladora y escritora Delfina Linck publicó una guía acompañada por un juego, donde propone identificar emociones que frenan y aprender a cambiar la actitud ante la vida.
Delfina Linck, economista, politóloga, psicóloga, mediadora, consteladora y escritora, publicó el libro “Constelar, jugar, sanar” (Kepler), junto con un juego creado con la colaboración de su yerno, Martín Serra. La obra se presenta como una guía para identificar las emociones que frenan a las personas.
Durante una entrevista, Linck comparó la vida con un deporte. “La vida es un deporte. Es un desafío. Por ejemplo: te tiraron la pelota allá y no llegaste, entonces tenés que aprender a llegar a esa pelota. Si te vas a quedar porque no te salió bien, no avanzás, no aprendés y no jugás bien”, afirmó.
Linck sostuvo que “lo que más nos frena es el miedo, el temor a sufrir” y explicó que el libro y el juego ayudan a “entender, a estar alerta para saber dónde uno se está parando cuando padece algo y hacer suficientemente consciente el hecho de que uno puede cambiar de lugar simplemente por una decisión”.
Consultada sobre la actitud del futbolista Lionel Messi, declaró: “Si hay algo fabuloso que tiene Messi es que es un hombre sencillo, humilde y bien dispuesto. Por eso, puede perder y puede ganar. Puede errar un penal y revertirlo luego con un gol. Gana con su actitud”.
Linck también se refirió al concepto de constelaciones familiares. “Constelar es buscar entender de dónde surgen los bloqueos, los conflictos o síntomas que nos causan malestar y que a veces no surgen de cuestiones conscientes, racionales, inmediatas. Muchas veces tienen que ver con lo transgeneracional”, indicó.
El juego incluye elementos simbólicos: “Los caracoles simbolizan un lugar que es muy atractivo, que nos atrapa y nos mantiene en esa espiral sin poder salir fácilmente. Es un espacio donde hubo vida y no hay más vida, y donde uno se pierde en ese rol de víctima. La piedra simboliza un lugar firme para pararse, sostenerse, construir y crecer”, explicó.
Linck afirmó que “la felicidad es una cuestión de actitud” y que “todos caemos en lugares de abandono, en ansiedad, en angustia”. El objetivo del juego, según dijo, es “que la gente aprenda a entrenarse emocionalmente, teniendo en claro que lo que nos pasa no depende del hecho o el evento, sino de la actitud con la cual lo vivimos”.
