Un tribunal en Huesca condenó a un hombre a dos años y cuatro meses de cárcel por amenazas y violencia psicológica habitual contra su exesposa. La sentencia incluye restricciones de acercamiento y comunicación, y privación del derecho a portar armas.
Un tribunal en la provincia de Huesca condenó a un hombre a dos años y cuatro meses de prisión por amenazas y violencia psicológica habitual contra su exesposa. La sentencia, divulgada este jueves, incluye restricciones de acercamiento, prohibiciones de comunicación y privación del derecho a portar armas.
Según el fallo, los hechos comenzaron de forma gradual con gritos y amenazas, y aumentaron en intensidad con el tiempo. La mujer declaró en los tribunales que era habitual en el matrimonio que hubiera gritos y faltas de respeto por motivos como la comida no preparada, conversaciones con vecinos o la falta de relaciones sexuales. La pareja acudió a terapia, pero la situación no mejoró.
El episodio central ocurrió el 14 de marzo de 2022. El acusado gritó que le iba a dar una hostia y le iba a estampar contra la pared, además de afirmar que la colgaría de la puerta y la golpearía, mientras daba golpes en la pared. La mujer escribió en una nota la pregunta que su hijo le hizo tras los hechos: “¿Mamá, por qué papá te quiere colgar de la pared?”. Ese mismo día, la mujer abandonó el domicilio con los niños y solicitó el divorcio.
El tribunal dio por probado que el hombre y la mujer, casados desde 2012 y padres de dos hijos nacidos en 2013 y 2015, convivieron durante años en un ambiente de hostilidad creciente. La sentencia detalla que el acusado empleaba gritos, insultos y descalificaciones como “pareces tonta” o “inútil”, a menudo en presencia de los hijos.
La mujer inició un tratamiento psicológico tras el episodio de marzo de 2022 y mantiene secuelas emocionales. Un informe psicológico presentado en el juicio concluyó que en la relación predominaba una dinámica de sometimiento y miedo, y que la mujer vivía con ansiedad, angustia, miedo, vergüenza, culpa e inseguridad.
La defensa del acusado solicitó la absolución y, como alternativa, propuso trabajos en beneficio de la comunidad en lugar de prisión. La jueza dio mayor peso a la evidencia acumulada en contra del acusado. En su fallo, la jueza destacó que las agresiones ocurrieron en presencia de los hijos, lo que consideró un factor que agrava el reproche judicial y el impacto social.
