El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, asumió su cargo el 7 de agosto en Cali con un traje de la firma Arturo Calle. Su esposa, la primera dama Ana Lucía Pineda, y otros funcionarios también optaron por diseñadores colombianos.
Colombia estrenó presidente con traje a medida. En la ceremonia de posesión celebrada en Cali, Abelardo de la Espriella llegó con un conjunto de la marca colombiana Arturo Calle: traje estructurado en color azul noche, camisa blanca lisa y corbata.
El mandatario colombiano llegó a la Arena de la Universidad Santiago de Cali acompañado de su esposa y sus hijos, saludó a la prensa y dejó en firme que la moda tendrá una representación importante durante su gobierno.
El abogado recuperó el traje formal como uniforme de Estado, en contraste con la imagen más relajada que caracterizó a su antecesor, Gustavo Petro, en su posesión hace cuatro años.
El empresario Arturo Calle confirmó a BluRadio detalles de la confección del traje del nuevo presidente. “El presidente es una persona de mucho gusto. Tres veces fuimos desde Bogotá hasta Barranquilla y el gerente de la fábrica también fue hasta Barranquilla”, contó.
De acuerdo con el diseñador, el presidente prestó especial atención a los detalles de su atuendo para la posesión. “Tuvo una camisa donde el detalle que él quería era de 7 cm de ancho y la camisa tenía 7,8 y nos lo señaló”, relató.
El diseñador también comentó que el mandatario decidió dejar atrás a su sastre italiano para apoyar la industria local: “Él tenía un gran sastre en Italia y dijo ‘voy a pasar a Arthur Street’ -misma frase que empleó el expresidente Juan Manuel Santos durante su toma de posesión-. Y el vicepresidente también”.
Calle subrayó el orgullo que representa este respaldo: “Para nosotros es un honor muy grande que el presidente crea, como ha creído siempre, en la industria nacional y seguiremos suministrando todo lo que se le ofrezca. Eso nos va a obligar a que todos los días seamos superiores”.
La primera dama de Colombia, Ana Lucía Pineda, llegó a la posesión presidencial en Cali con un traje de Silvia Tcherassi. La experta en moda Luz Karime Granados describió la pieza como un acierto de equilibrio: “Estructura arriba con movimiento y textura abajo”.
La pieza, en un rosa que Granados calificó como “casi chicle, casi cuarzo”, combinó una chaqueta de sastrería con cruce envolvente, cuello tipo chal y nudo lateral, junto a una falda larga de línea tubular cubierta de microaplicaciones brillantes. El conjunto se completó con zapatos marfil, joyería mínima y ondas suaves en el cabello.
Pineda había anunciado con anticipación que vestiría exclusivamente diseñadores colombianos durante el acto, un compromiso que cumplió al elegir a Tcherassi, diseñadora con proyección internacional.
Granados, personal shopper con seguimiento en Instagram, señaló que la primera dama necesitaba “comenzar a construir su propio lenguaje en moda y su imaginario colectivo”. A su juicio, lo logró.
“Frescura, delicadeza, autoridad sin dureza”, enumeró la especialista al describir el efecto del conjunto. Para una figura que definió como joven y con “una imagen capaz de congregar”, el atuendo transmitió, según su lectura, “esperanza, estabilidad y la posibilidad de seguir construyendo un país mejor”.
El maquillaje luminoso y la joyería discreta completaron una apuesta que, en palabras de Granados, llenó las expectativas de quienes esperaban ver a Ana Lucía Pineda construir su propia presencia institucional desde el primer día.
Los diseños elaborados por Andrés Otálora para la familia del presidente Abelardo de la Espriella destacaron por su sobriedad y elegancia. Las piezas, confeccionadas especialmente para el evento, se caracterizaron por el uso de colores suaves como champaña, azul claro y verde menta, así como por la ausencia de estampados.
Esta elección cromática buscó transmitir tranquilidad durante la ceremonia, enmarcando la transición presidencial con un estilo refinado.
La selección de telas nobles como brocado, tweed, crepé y seda permitió a las integrantes de ambas familias lucir atuendos cómodos y distinguidos, adecuados al clima cálido de Cali. La mayoría optó por vestidos de largo midi, mientras una de las asistentes eligió un conjunto de top, chaqueta y pantalón, reflejando la versatilidad de las creaciones del diseñador caleño en un contexto protocolario.
El caleño también fue el encargado de vestir a la gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro.
El vestido de Tatiana Céspedes, esposa del vicepresidente José Manuel Restrepo, en la posesión presidencial del 7 de agosto llevó la firma de Aura Dager, una diseñadora colombiana con formación en Central Saint Martins de Londres y el IED de Barcelona, según la analista de moda Luz Karime Granados, quien publicó su reseña del look de la ceremonia celebrada en la Arena de la Universidad Santiago de Cali.
La pieza trabajó una silueta de cintura definida y falda media que Granados describió como cercana al espíritu new look de Christian Dior. El cuello camisero levantado fue uno de los elementos más valorados por la analista: “Enmarca muy bien su rostro, estiliza el cuello y le aporta carácter”.
Los puños del vestido concentraron la mayor carga simbólica del conjunto. Granados los describió como “pequeñas esculturas” intervenidas con bordado en mostacillas moradas inspirado en la orquídea colombiana.
El mismo lenguaje floral se repitió en la cintura, lo que generó continuidad visual a lo largo de la prenda. Para la analista, ese recurso no era decoración: era “un guiño colombiano llevado al detalle”.
La elección de la orquídea como referente resultó, en su lectura, una apuesta más sutil que el uso convencional de los colores de la bandera. “Colombia también puede contarse desde las flores, desde sus oficios y sus manos”, señaló Granados.
El color del vestido también tuvo lectura estratégica. Granados apuntó que el blanco “ilumina el rostro” de Céspedes y permite que los acentos de color en el bordado sean los protagonistas.
El complemento llegó de Ulalá Studio, otra firma colombiana. El clutch en tono vino morado cerró la historia cromática al conversar directamente con las mostacillas del bordado.
Para Granados, la combinación de ambas marcas nacionales marcó un giro en la imagen pública de Céspedes. “Menos intención de vestirse, más intención de construir una imagen propia desde el diseño colombiano”, apuntó la analista, quien añadió que la esposa del vicepresidente José Manuel Restrepo también ejerce, desde ese rol, una función de embajadora.
