La Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales (VOC), fundada en 1602, superó en valor ajustado a las mayores empresas tecnológicas actuales, como Apple y Nvidia, según estimaciones históricas.
La empresa más valiosa de la historia no pertenece a la era tecnológica. Según estimaciones históricas, la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales, conocida como VOC, alcanzó un valor que equivaldría a u$s7.400 billones en la actualidad, superando a Apple y Nvidia, las corporaciones más valiosas del presente.
Origen y fundación
En el siglo XVI, las especias como la pimienta, la canela, el clavo de olor y la nuez moscada eran productos de alto valor en Europa debido a las largas distancias que recorrían. Portugal controlaba gran parte de ese comercio, y los comerciantes neerlandeses dependían de los cargamentos que llegaban a Lisboa.
En 1595, cuatro embarcaciones partieron desde los Países Bajos hacia el actual territorio de Indonesia. La expedición sufrió numerosas bajas y regresó con poca carga, pero demostró la viabilidad de una ruta propia. A partir de entonces, varios grupos neerlandeses comenzaron a competir entre sí por el mismo mercado, lo que elevó los precios en origen y redujo las ganancias.
En 1602, estos comerciantes se unieron para formar la Vereenigde Oostindische Compagnie (VOC). Introdujeron el capital permanente y emitieron acciones negociables, lo que dio origen al primer mercado bursátil del mundo. La compañía recibió poderes excepcionales: podía construir fuertes, mantener ejércitos, utilizar buques de guerra, emitir moneda, firmar tratados y gobernar territorios.
Expansión y dominio
Con el tiempo, VOC amplió su comercio a té, café, azúcar, algodón, seda, arroz, porcelana, madera y metales. En su apogeo, contaba con unas 150 naves comerciales, 40 buques de guerra, 50.000 empleados y una fuerza armada de aproximadamente 10.000 hombres.
Bajo el mando del gobernador Jan Pieterszoon Coen, la compañía destruyó el puerto de Yayakarta en 1619 y fundó Batavia (actual Yakarta) como centro de operaciones. En 1621, sus fuerzas atacaron a la población de las islas Banda, productoras de nuez moscada, tras el rechazo de los líderes locales a vender en exclusiva. El episodio incluyó asesinatos, expulsiones y esclavización.
Los inversores recibieron dividendos que en algunos períodos alcanzaron el 40% de la inversión inicial, a veces pagados en productos. Hacia 1720, VOC habría alcanzado su máximo valor, equivalente a u$s7.400 billones actuales, según una estimación ampliamente difundida.
Declive y disolución
El mantenimiento de una estructura tan grande resultó cada vez más costoso. La obligación de enviar todas las cargas a Batavia antes de su distribución a Europa ralentizó la logística frente a competidores. Además, el auge de productos como té, café, azúcar, algodón y textiles introdujo más rivales y redujo la capacidad de imponer condiciones.
Dentro de la organización, algunos empleados realizaron operaciones por cuenta propia, aceptaron sobornos o se apropiaron de cargamentos. Los gastos aumentaron mientras los ingresos disminuían, y la compañía recurrió a préstamos para mantener los dividendos, acumulando deudas.
En 1780, la Cuarta Guerra Anglo-Neerlandesa agravó la situación: los británicos capturaron embarcaciones y bloquearon rutas comerciales, lo que provocó pérdidas de cargamentos e ingresos. VOC dependió de la ayuda del gobierno neerlandés, pero su autorización venció el 31 de diciembre de 1799 y no fue renovada. El Estado asumió las deudas y varias de sus posesiones, y la compañía dejó de existir tras casi 200 años de operaciones.
