El 18 de mayo de 1910, el cometa Halley pasó cerca de la Tierra. En Argentina, el evento generó temores en la población, alimentados por pronósticos difundidos en la prensa.
El cometa Halley, que orbita el Sol cada 75 o 76 años, fue visible desde la Tierra en 1910. En Argentina, su paso coincidió con el centenario de la Revolución de Mayo. Según registros de la época, el evento generó expectativa y también temor en parte de la población.
En enero de 1910, el astrónomo francés Camille Flammarion sugirió en un artículo periodístico la posibilidad de que la Tierra atravesara la cola del cometa. Flammarion mencionó que, en un escenario improbable, el oxígeno de la atmósfera podría combinarse con el hidrógeno de la cola cometaria, lo que provocaría asfixia. También señaló que el cometa contenía cianógeno, un compuesto tóxico.
En Buenos Aires, Domingo Barisane distribuyó fascículos titulados «La fin del mundo», donde se afirmaba que la Tierra sería barrida por la cola del cometa. Estos escritos, junto con las declaraciones de Flammarion, fueron reproducidos por diarios de la época.
Los científicos calcularon que la mayor aproximación del Halley a la Tierra ocurriría alrededor del 18 de mayo. Según el libro «La fin del mundo» de Lidia Parise y Abel González, durante esa jornada las plazas y parques de Buenos Aires se llenaron de personas. Algunas rezaban, otras participaban en bailes en conventillos de La Boca, y en Mataderos se realizaron asados. En el hotel Majestic, sobre la avenida de Mayo, se consumieron botellas de champagne.
Pasada la medianoche del 18 de mayo, la sirena del diario La Prensa anunció que el peligro había pasado. El pánico dio lugar a una sensación de alivio. En los meses previos, se registraron en Argentina 427 suicidios, según datos citados en el libro mencionado.
El cometa Halley volvió a ser visible en 1985. En febrero de ese año, un adolescente de 14 años lo observó desde las afueras de La Plata. Lo describió como un pequeño punto luminoso con forma de coma, más grande que una estrella, y expresó que esperaba un espectáculo más brillante.
