Hossam Hassan, director técnico de Egipto, sufrió un desmayo durante un altercado físico entre sus dos esposas en un hotel de la Costa Norte. El incidente derivó en la separación oficial de una de ellas.
El entrenador de la selección de Egipto, Hossam Hassan, se desmayó en medio de una pelea física entre sus dos esposas. El hecho ocurrió el viernes en la cafetería de un hotel de lujo en la Costa Norte de Egipto, según informó la cadena árabe Al-Arabiya.
La discusión comenzó como un cruce verbal entre Howaida Al-Gharabawi, primera esposa de Hassan, y Dina Mustafa, la segunda. Luego escaló a un intercambio de golpes y lanzamiento de sillas. El entrenador se desvaneció y recibió asistencia médica. Las dos mujeres sufrieron lesiones y contusiones. La Policía intervino para separarlas.
Tras el episodio, Al-Gharabawi presentó una denuncia oficial, que luego retiró. Mohamed Shams, abogado de la segunda esposa, confirmó que Hassan se separó oficialmente de Al-Gharabawi. La pareja tenía tres hijos en común: Aya, Roaa y Omar. En 2022, ya habían tenido una separación breve de 10 días.
Hassan contrajo matrimonio con Dina Mustafa, conocida como “Dan Adam”, en Marina, en la costa norte de Egipto. La poligamia es legal en ese país, con un límite de cuatro esposas y la condición de informar a todas sobre los vínculos.
Hassan es el máximo goleador histórico de la selección egipcia, con 69 tantos, uno más que Mohamed Salah. Participó como futbolista en el Mundial de Italia 1990. Asumió como entrenador en febrero de 2024. En el Mundial 2026, Egipto superó la fase de grupos, venció a Australia por penales en 16avos de final y perdió 3-2 ante Argentina en octavos.
En ese partido, Hassan cuestionó un error arbitral tras la invalidación de un gol y realizó un gesto con los brazos cruzados. También tuvo un enfrentamiento con hinchas argentinos que mostraron una bandera de Israel. Declaró en el programa Maakom Mona El Shazly: “Había un penal para nosotros. Después nos convierten un gol. En lugar de ponernos 3-1 arriba, el partido terminó 2-2 y después 3-2. Uno puede aceptar errores arbitrales, las tarjetas o algunas decisiones, pero yo ya había soportado demasiado”.
