Más de 300 empresas participan de la Conferencia Mundial de Robótica 2026 en Pekín, donde China exhibe sus últimos avances en humanoides. El próximo desafío será lograr que puedan realizar tareas de manera autónoma, confiable y rentable.
Pekín acoge esta semana la Conferencia Mundial de Robótica 2026, un evento de cinco días que reúne a más de 300 empresas, principalmente chinas, y en el que se exhiben entre 2.000 y 3.000 productos y componentes, además de más de 150 novedades. La muestra incluye robots capaces de boxear, bailar, jugar al ping pong, clasificar paquetes, ensamblar teléfonos y realizar otras tareas demostrativas.
La conferencia se desarrolla en el marco de la apuesta del gobierno chino por convertir a la robótica en un motor de crecimiento industrial y en uno de los principales campos de competencia tecnológica con Estados Unidos. Según datos del sector, China concentró el 97% de las exportaciones mundiales de robots humanoides en el primer semestre de 2026.
Entre las empresas participantes se encuentra Unitree, uno de los fabricantes chinos de robots humanoides más reconocidos. Sus máquinas realizaron demostraciones de kickboxing, baile y ping pong. La compañía debutó en la Bolsa de Shanghái durante la conferencia: sus acciones se multiplicaron casi seis veces en la primera jornada, luego de que su oferta pública inicial recibiera una demanda más de 8.000 veces superior a las acciones disponibles.
El fundador y CEO de Unitree, Wang Xingxing, afirmó que la industria se acerca a un «momento ChatGPT», en referencia a un salto tecnológico similar al que experimentó la inteligencia artificial generativa desde fines de 2022. El objetivo es desarrollar robots capaces de ingresar a un entorno desconocido, interpretarlo y ejecutar diferentes tareas a partir de instrucciones de voz o texto.
Wang proyectó un escenario en el que un humanoide pueda ingresar a una vivienda y resolver cerca del 80% de las tareas cotidianas sin entrenamiento específico para ese lugar. También estimó que un avance determinante en el software podría ocurrir en un plazo de dos a tres años en el escenario más optimista, aunque podría demorar entre cinco y diez años.
Otros empresarios del sector ofrecen plazos más cortos. Wang He, fundador de la startup Galbot, señaló a 2028 como el año en el que podría producirse ese salto tecnológico.
