El gobierno chino afirmó que protegerá sus intereses ante posibles sanciones secundarias de Washington contra países que mantengan vínculos comerciales con Teherán.
El gobierno de China advirtió este lunes que tomará «medidas necesarias» para proteger sus intereses si Estados Unidos impone sanciones secundarias contra los países que mantienen relaciones comerciales con Irán. La declaración fue realizada por el portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Lin Jian, durante una conferencia de prensa.
Lin Jian afirmó que Pekín seguirá «de cerca» la evolución de la situación y adoptará medidas para salvaguardar sus «derechos e intereses legítimos». El funcionario no precisó qué tipo de acciones podría implementar China.
La advertencia se produce después de que el gobierno de Estados Unidos, liderado por Donald Trump, anunciara una nueva ofensiva económica contra Irán. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anticipó que Washington buscará penalizar a los países y entidades que continúen facilitando operaciones comerciales y financieras con Teherán.
Entre las actividades que podrían quedar bajo presión estadounidense se encuentran las compras de petróleo iraní y las transferencias de dinero. Bessent también advirtió que cualquier país que proporcione «cualquier tipo de ayuda vital a Irán» podría enfrentar consecuencias económicas.
En respuesta, Lin Jian sostuvo que las sanciones y las medidas de presión «no ayudan a resolver los problemas». Según el portavoz, este tipo de acciones agravará y escalará la situación, lo que, de acuerdo con Pekín, no beneficia a ninguna de las partes involucradas.
El funcionario chino llamó a los actores involucrados a mantener la calma y evitar decisiones que incrementen las tensiones. Además, pidió que se retomen «lo antes posible» el diálogo y las negociaciones para intentar encontrar una salida al conflicto.
China es el principal comprador de petróleo iraní y absorbió alrededor del 90% de las exportaciones de crudo del país en los últimos años. Ese nivel de intercambio comercial convierte a China en uno de los países más expuestos a una eventual ampliación de las sanciones estadounidenses contra los socios económicos de Irán.
La semana pasada, China ya había rechazado las amenazas estadounidenses, señalando que las sanciones y la presión «no son la solución», sin anticipar qué respuesta adoptaría si Washington avanzaba contra sus intercambios con Irán.
Estados Unidos prepara una ofensiva económica contra Irán que Bessent definió como un «Día D económico», con el objetivo de cortar las fuentes de financiamiento de Teherán y aumentar la presión para que vuelva a negociar. Washington no detalló las medidas que implementará.
Bessent aseguró que se trata de «la mayor ofensiva financiera jamás organizada contra un adversario» y sostuvo que el objetivo será aislar por completo al régimen iraní. El funcionario amplió así las amenazas realizadas durante la última semana por el presidente Donald Trump, quien anticipó «enormes consecuencias económicas» para los países que mantengan negocios con Teherán.
