El fundador de Tesla, Neuralink y xAI sostuvo que los smartphones quedarán obsoletos hacia 2030 o 2031, según declaraciones realizadas en el podcast de Joe Rogan.
El empresario Elon Musk fijó un plazo para la obsolescencia de los teléfonos inteligentes durante una conversación en el podcast The Joe Rogan Experience, transmitido este martes. Musk afirmó que el celular, tal como se lo conoce actualmente, quedaría completamente obsoleto en un período de cinco a seis años, debido al avance de la inteligencia artificial.
Musk sostuvo que para los años 2030 o 2031 la sociedad dejará de interactuar con pantallas saturadas de aplicaciones, menús rígidos e íconos estáticos. Según su declaración, la transformación no dependerá de un nuevo diseño físico del hardware habitual, sino de una revolución estructural en el procesamiento de datos.
En lugar de los smartphones actuales, el empresario detalló que los usuarios llevarían un dispositivo simplificado que operará como un nodo periférico para la inferencia de IA. Este equipo inalámbrico estaría conectado permanentemente con modelos alojados en servidores externos de alta capacidad.
La propuesta de Musk prescinde del esquema tradicional de sistemas operativos como Android o iOS. En este nuevo ecosistema, los sistemas de IA en la nube se comunicarían directamente con el software del dispositivo para interpretar los requerimientos del usuario en tiempo real.
El procesamiento en servidores remotos permitiría generar video, imágenes y audio en tiempo real para cualquier consulta. La tecnología no solo respondería a mandos explícitos, sino que podría anticiparse a las necesidades individuales mediante el hábito diario.
Musk aclaró que actualmente no se encuentra desarrollando un teléfono propio, pero dejó abierta la posibilidad de diseñar en el futuro un hardware exclusivo. De concretarse, se trataría de un equipo optimizado para correr redes neuronales de alto rendimiento si las tecnológicas tradicionales no se adaptan al cambio.
El paradigma presentado por el dueño de la red social X implica la paulatina desaparición de las tiendas de aplicaciones. Las herramientas aisladas que hoy saturan la memoria de los teléfonos serían absorbidas por un agente conversacional unificado capaz de ejecutar múltiples tareas complejas de forma simultánea.
Un antecedente clave en la estrategia a largo plazo del empresario es el avance de Neuralink, su compañía de neurotecnología. Las pruebas clínicas ya permiten a pacientes con parálisis controlar computadoras y teléfonos únicamente a través del pensamiento e impulsos cerebrales.
Pese a que el uso masivo de interfaces cerebro-computadora no médicas todavía requiere años de desarrollo, la tecnología demuestra que los métodos táctiles tradicionales están llegando a un techo evolutivo. El enlace directo entre cerebro, nodo portátil e IA de servidor se perfila como el estándar definitivo.
Las proyecciones se dan en un marco de inversiones multimillonarias globales en infraestructura de computación en la nube y chips de aceleración. Aunque el mercado de consumo masivo aún mantiene al teléfono móvil como el dispositivo dominante, los principales desarrolladores ya orientan su atención hacia los asistentes autónomos de última generación.
