El partido Alternativa por Alemania (AfD) habría obtenido una victoria en los comicios regionales de Alta-Sajonia, según encuestas a boca de urna difundidas este domingo.
Los colegios electorales de Alta-Sajonia, estado federado alemán, cerraron este domingo con una participación estimada del 74%. Según las encuestas a boca de urna difundidas por la cadena pública ZDF, el partido Alternativa por Alemania (AfD) habría obtenido el 41% de los votos, lo que representa un aumento de casi el doble respecto a las elecciones de 2021.
El AfD, liderado por Ulrich Siegmund, de 35 años, es definido por sus programas como antimigrante y ha expresado afinidad con los presidentes de Rusia, Vladimir Putin, y de Estados Unidos, Donald Trump. El partido se posicionó como la primera fuerza en la región, superando por aproximadamente veinte puntos a los conservadores de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), encabezados por el canciller federal Friedrich Merz.
No obstante, el AfD no habría alcanzado la mayoría absoluta, que le permitiría gobernar sin necesidad de coaliciones. La distribución final de escaños en el parlamento regional dependerá de la cantidad de partidos que superen el umbral electoral del 5%. En la región, de 2,1 millones de habitantes, estaban habilitados para votar alrededor de 1,7 millones de electores.
Ulrich Siegmund, quien ejerce como candidato principal del AfD, emitió su voto en la ciudad de Tangermünde, de unos 10.000 habitantes, acompañado por su esposa Julia. Arribó al centro de votación en una motocicleta Simson, modelo icónico de la extinta República Democrática Alemana (RDA), pintada con el color azul del partido. Un grupo de simpatizantes lo recibió con expresiones de apoyo.
En su plataforma electoral, Siegmund propone endurecer la política migratoria, eliminar la obligatoriedad de la asistencia escolar y modificar el contenido de la asignatura de historia, que, a su juicio, se centra excesivamente en la culpabilidad alemana durante el período del Tercer Reich.
La campaña electoral se desarrolló en un contexto de polarización social y de inquietud entre la población extranjera. En la antigua RDA, que permaneció bajo influencia soviética hasta la reunificación de 1990, el discurso del AfD ha apelado a la nostalgia por el pasado comunista y a la percepción de un trato desigual frente a los ciudadanos del oeste de Alemania.
Jutta Neumann, jubilada de 84 años, vecina de Magdeburgo, capital regional, declaró a la agencia AFP que solía votar por el Partido Socialdemócrata (SPD), pero en esta ocasión decidió apoyar al AfD. «Durante mucho tiempo luché contra mí misma, pero ahora me digo que hay que darle una oportunidad», afirmó. «A mi modo de ver, son los únicos que hablan de paz. Los otros solo hablan de rearme», agregó.
Hasta el momento, todos los partidos políticos con representación parlamentaria han manifestado su rechazo a formar coalición con el AfD, excepto el partido BSW, cuyos integrantes se encuentran divididos al respecto. Esta postura, conocida como «cordón sanitario», podría favorecer la permanencia en el gobierno regional de Sven Schulze, de la CDU, si logra conformar una alianza con otras fuerzas.
No obstante, dentro de la CDU han surgido voces que abogan por un enfoque pragmático hacia el AfD, especialmente en las regiones del este. Dejar fuera del poder a la extrema derecha podría incrementar las tensiones internas en el partido de Merz, según analistas.
Marek, estudiante de 25 años, residente en Magdeburgo y opositor al AfD, expresó su escepticismo ante la posibilidad de que una coalición gubernamental pueda revertir el descontento ciudadano. «No creo que una coalición pueda, en cuatro años, cambiar el sufrimiento de la gente y su frustración», declaró.
