El gobierno de Estados Unidos habilitó una cuota especial de importación de 300.000 toneladas de carne vacuna magra picada, libre de aranceles, por un período de 90 días a partir del 1 de septiembre. La medida busca reducir los precios internos de la carne.
El gobierno de Estados Unidos, mediante una disposición oficial, habilitó una cuota especial de importación de 300.000 toneladas de carne vacuna magra picada, con un cupo libre de aranceles. La medida regirá por 90 días, a partir del 1 de septiembre, con un ingreso mensual de 100.000 toneladas.
Según documentos oficiales, el objetivo de la administración estadounidense es lograr una reducción del 25% en el precio minorista de la carne picada, producto que representa más del 50% del consumo de carne vacuna en el país. La decisión se enmarca en un contexto de preocupación por el impacto de los precios de los combustibles y de la carne en el índice de inflación, de cara a las elecciones de noviembre.
La medida generó reacciones entre los productores ganaderos locales. El presidente Donald Trump, ante las quejas de los ganaderos, afirmó: “Nunca han estado mejor que ahora”. A principios de año, el gobierno estadounidense ya había otorgado una cuota especial de 80.000 toneladas a la Argentina, lo que también había generado resistencia en el sector.
Tras el anuncio, se registraron bajas en los precios de la hacienda y en las cotizaciones de la carne importada. Esta caída se suma a la que ocurrió semanas atrás, cuando el gobierno comunicó la reapertura de la importación de terneros en pie desde México, con un flujo estimado de 1,2 millones de terneros anuales, equivalente al 3% de los terneros destetados en Estados Unidos. Esta última medida también tuvo un efecto en el mercado de futuros de Chicago.
La implementación del nuevo cupo de 300.000 toneladas aún no fue detallada oficialmente. Analistas del sector estiman que la medida podría favorecer a Brasil, que no posee una cuota específica asignada en el mercado estadounidense, a diferencia de otros proveedores que ya cuentan con cuotas consolidadas y, según la letra de la disposición, no serían elegibles para este cupo.
Consultados sobre la viabilidad del plan, especialistas señalaron que Brasil debería comenzar a producir y embarcar de inmediato para aprovechar la ventana de 90 días. “Si quieren que tenga efecto antes de las elecciones, las importaciones deberían concretarse en septiembre-octubre; parecería que no dan los tiempos”, indicaron.
En cuanto a la Argentina, el país concentra sus gestiones en la renovación de la cuota anual de 80.000 toneladas para el año 2027. La nueva cuota adicional otorgada por Estados Unidos podría influir en los precios de la carne importada en ese mercado, ante el ingreso de un volumen elevado de carne magra brasileña en un período corto.
