El sindicalista Gerardo Martínez, jefe de la UOCRA y secretario de Relaciones Internacionales de la CGT, participó este sábado en el Vaticano del «IV Encuentro Sinodal Fratelli Tutti: diálogo socioambiental Norte Sur» y fue recibido en audiencia por el papa León XIV. Tras el encuentro, afirmó que el Pontífice se encontrará con «una Argentina con mucha tristeza» debido al ajuste económico.
El sindicalista Gerardo Martínez, jefe de la Unión de Obreros de la Construcción (UOCRA) y secretario de Relaciones Internacionales de la CGT, participó este sábado en el Vaticano del «IV Encuentro Sinodal Fratelli Tutti: diálogo socioambiental Norte Sur», un evento organizado por la Pontificia Comisión para América Latina (PCAL), el Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (Usccb) y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI).
Durante el encuentro, los cerca de 60 asistentes fueron recibidos en audiencia por el papa León XIV en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico. En su discurso, pronunciado en español e inglés, el Pontífice afirmó: «Su presencia expresa la voluntad de continuar un diálogo que pueda traducirse en un camino hacia modelos de desarrollo más humanos, sostenibles y solidarios, capaces de proteger la dignidad de cada persona y de prestar una atención particular a quienes corren el riesgo de quedar al margen».
León XIV destacó la importancia de la doctrina social de la Iglesia y de la justicia social, «que se reconoce cuando un orden social, económico y político permite a todos, en particular a los más frágiles, vivir una vida digna sin que nadie quede atrás», y de una «cultura de la negociación», citando su encíclica Magnifica Humanitas.
Martínez, que participó como miembro de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), manifestó su emoción por haber saludado al Papa. En declaraciones a LA NACION, relató: «Le dimos, por supuesto, un abrazo, la mano, le dijimos que lo vamos a recibir con una movilización de todo el pueblo argentino, de toda la sociedad argentina, que es devota a la postura y a la imagen de lo que representa nuestra Santidad, y le dijimos que los trabajadores estamos firmes, luchando por los derechos sindicales y atendiendo la dimensión de lo que él nos plantea y nos interpela a través de la encíclica».
El sindicalista agregó que el mensaje de la doctrina social de la Iglesia «es parte central de nuestro esquema y de nuestra estrategia en la relación con el gobierno». «Por lo tanto, eso nos va a ayudar a que el gobierno entienda y comprenda la necesidad de que el diálogo social no sea discrecional, sino que sea una política de Estado donde esté sentado el sector empresario, la CGT y el Estado, promoviendo el desarrollo productivo, por un lado, y el desarrollo del crecimiento de nuestra Argentina», sostuvo.
Consultado sobre la situación del país, Martínez afirmó que el papa León XIV se encontrará con «una Argentina con mucha tristeza, en un momento donde por las circunstancias económicas, macroeconómicas, se está viviendo un ajuste extremadamente severo». «Tenemos millones de argentinos que están endeudados, y no por comprar televisores o por viajes turísticos, sino por cuestiones que tienen que ver con el impacto del ajuste y de que el dinero no alcanza para llegar a fin de mes, y muchas de esas deudas están relacionadas con la vida cotidiana que tiene la familia», argumentó.
No obstante, admitió que el Pontífice también se encontrará con una Argentina «que nunca pierde la esperanza, una Argentina que se ve identificada con los mensajes de Su Santidad en la oportunidad de generar una instancia diferente».
Respecto de una posible tregua sindical hasta después de la visita del Papa, Martínez lo negó: «El hecho de que no haya un paro general no quiere decir que estemos con los brazos cruzados». Subrayó que, más allá de las medidas de fuerza, la CGT y los sindicatos mantienen una instancia de conversación permanente con el Gobierno, que al momento no se encuentra «ni en el nivel ni en la calidad de lo que nosotros quisiéramos tener».
En la audiencia también participó Alejandro «Peluca» Gramajo, de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), quien entregó al Papa un informe sobre el deterioro social y económico del país. Gramajo planteó su preocupación por la deuda en los sectores populares y destacó que las familias se encuentran afectadas por «tasas de interés usurarias, retención de documentación personal, hostigamiento y persecución». «Frente a este escenario, presentamos ante el Santo Padre la reserva moral, productiva y comunitaria de la economía popular, destacando el trabajo de las promotoras territoriales, la propuesta de un estatuto laboral y el proyecto ‘Cuidarnos'», afirmó.
Ambos dirigentes volverán a ver al Pontífice en menos de dos meses, cuando se reúna en Buenos Aires con representantes del mundo del trabajo en un evento que tendrá lugar en la sede de la Universidad Católica Argentina (UCA).
