Un alto funcionario taiwanés sostuvo que Washington mantendrá su postura histórica y su capacidad de disuasión en la región tras la reunión prevista entre los presidentes de Estados Unidos y China.
Un alto funcionario del Gobierno de Taiwán afirmó este lunes que Estados Unidos no modificará su postura histórica hacia la isla y mantendrá su «capacidad de disuasión» en la primera cadena de islas del Pacífico tras la reunión prevista esta semana entre los presidentes de Estados Unidos y China, Donald Trump y Xi Jinping.
En declaraciones recogidas por la agencia de noticias CNA, Shen Yu-chung, vicepresidente del Consejo de Asuntos Continentales (MAC) de Taiwán, el organismo encargado de las relaciones con China, recordó que, tras la cumbre celebrada en mayo entre ambos líderes en Pekín, tanto el Gobierno como el Congreso de Estados Unidos han expresado en varias ocasiones que la política de Washington hacia la isla «no cambiará».
Shen advirtió, sin embargo, de que Pekín podría aprovechar la cita de esta semana para promover el «escepticismo hacia Estados Unidos» y la «teoría del abandono de Taiwán», coordinándose con «colaboradores locales» para «difundir discursos pesimistas y derrotistas» y socavar de esta forma las relaciones entre Taipéi y Washington.
«Estas operaciones podrían incluso extenderse hasta las elecciones locales de finales de año», apuntó.
Respecto a la reunión en sí, el vicepresidente del MAC señaló que probablemente no produzca «grandes avances», ya que las divergencias estructurales entre ambas potencias en cuestiones como los controles tecnológicos y la seguridad regional «no han cambiado».
Estas declaraciones se produjeron en la antesala de la visita del presidente chino a Estados Unidos, anunciada por la Casa Blanca, pero aún no confirmada por Pekín, donde está previsto que se reúna con su homólogo estadounidense para tratar los principales asuntos de la agenda bilateral, entre ellos la situación de Taiwán.
Las autoridades chinas consideran a Taiwán una «parte inalienable» de su territorio y no han descartado el uso de la fuerza para hacerse con su control, una postura rechazada por el Ejecutivo taiwanés, que sostiene que solo los 23 millones de habitantes de la isla tienen derecho a decidir su futuro político.
Desde hace más de siete décadas, Estados Unidos se encuentra en el medio de las disputas entre ambas partes, ya que Washington es el principal proveedor de armamento de Taipéi y, si bien no mantiene vínculos diplomáticos con este territorio, podría acudir en su defensa en caso de conflicto con Pekín.
