Una investigación basada en cerca de 100 mil entregas domiciliarias encontró que los hogares de zonas periféricas registran mayor frecuencia de compras por internet. El autor del estudio, Mateo Gamba, explicó los cambios en la estructura urbana y comercial de la ciudad.
El avance del comercio electrónico está modificando la forma en que los cordobeses compran, se trasladan y utilizan los distintos espacios de la ciudad. Una investigación de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), basada en cerca de 100 mil entregas domiciliarias, encontró que los hogares ubicados en zonas periféricas y de menor densidad residencial registran, en promedio, una mayor frecuencia de compras por internet.
El estudio fue desarrollado por Mateo Gamba, becario doctoral del CONICET en el Instituto de Investigación de Vivienda y Hábitat (INVIHAB) de la UNC e integrante del grupo “Álgora. Núcleo de investigación en IA y transformación digital sociourbana”. En diálogo con Punto a Punto Radio, el investigador explicó cómo el comercio electrónico se relaciona con las características de cada barrio y qué cambios genera en la estructura urbana.
Gamba explicó que el proyecto del CONICET busca estudiar cómo las personas utilizan el comercio electrónico en distintos barrios. “Lo que nosotros proponemos es que la decisión que vos tomás depende del lugar donde vivís y de las condiciones particulares, por ejemplo, de tu barrio”, explicó.
El investigador señaló que la oferta comercial y las distancias también influyen en esas decisiones. “No es lo mismo que en tu barrio haya muchos comercios a que haya pocos, a que para comprar tengas que hacer muchos kilómetros en auto o lo puedas hacer caminando”, sostuvo. Por eso, la frecuencia y la modalidad de uso del comercio electrónico no se distribuyen de la misma manera en toda Córdoba. “No es que en algunos lugares se usa y en otros no, sino que cambia la forma”, explicó.
La investigación también señala que, aunque los hogares de mayores ingresos compran más por internet, entre familias con niveles de ingreso similares se registra una mayor frecuencia de uso del comercio electrónico en las zonas suburbanas y periféricas que en las áreas céntricas.
El centro cambia
Para Gamba, el comercio electrónico forma parte de un proceso más amplio de transformación digital del centro de Córdoba. “Hay muchas tareas administrativas, trámites que uno tenía que ir necesariamente al centro a hacer y que hoy cada vez tienes que ir menos”, señaló. Según explicó, esta transformación empieza a «quitarle al centro algunas de las actividades que históricamente concentraba».
Sin embargo, el investigador aclaró que el fenómeno no significa necesariamente que el área central pierda su importancia. Por el contrario, “empiezan a aparecer otro tipo de usos en el centro”, explicó Gamba. Entre ellos mencionó “co-workings como oficinas de alquiler temporal, cafés de especialidad” y actividades públicas como La Noche de los Museos.
“Ya no es tan administrativo, empieza a ser más orientado al turismo, a la cultura, a lo social”, explicó. En ese escenario, el comercio electrónico acompaña la transformación porque permite recibir productos en el domicilio y, en determinados casos, acceder a precios competitivos respecto de las tiendas físicas.
Compras según el barrio
Uno de los puntos centrales del estudio es que la ubicación dentro de la ciudad influye en la manera en que las personas utilizan el comercio electrónico. Gamba explicó que en las zonas céntricas «hay más hibridación entre medios físicos y medios digitales». En los sectores periféricos, en cambio, «algunas compras online reemplazan directamente la compra física”, sostuvo.
Para el investigador, la comodidad y el precio no explican por sí solos la decisión de comprar por internet. El lugar donde vive cada persona también interviene en esa elección. Al mismo tiempo, la expansión de las compras por internet convive con el crecimiento de centralidades barriales, es decir, zonas comerciales que concentran actividades y servicios sin necesidad de que los vecinos se trasladen hasta el centro.
“Se consolidan centralidades barriales, que no sólo pasan en los barrios tradicionales, también pasan en lugares como más de la periferia y de diferente nivel socioeconómico también”, explicó. Para el investigador, este fenómeno abre una pregunta sobre el futuro del comercio: “¿Cuáles son los motivos que nos llevan hoy a hacer un viaje o ir a un lugar a hacer una compra presencial? ¿Qué es lo que diferencia del e-commerce?”.
Qué todavía ofrece el comercio físico
La investigación no plantea que el comercio electrónico vaya a eliminar los locales físicos. Para Gamba, el desafío consiste en entender qué experiencias pueden ofrecer los espacios comerciales que una compra online no puede reproducir.
Según explicó, “lo que lo diferencia en principio es tener una actividad que va más allá de la compra en sí, sino que tiene que ver con una cuestión más de orden social”, explicó. El investigador también destacó el valor de esas experiencias para los espacios comerciales. “De cómo ver a otras personas, de pasear, de participar simultáneamente de otras actividades, más allá de la compra en sí”, sostuvo.
En ese sentido, Gamba explicó que los espacios comerciales pueden transformarse en «una excusa para salir, para recorrer, para comparar, para mirar y ser vistos”, sostuvo. Por eso, el investigador pidió evitar una mirada catastrófica sobre el avance del comercio electrónico. “Hay que poder entender cómo van cambiando las formas de aprovechar el comercio presencial”, afirmó.
El crecimiento de los corredores comerciales en los barrios también aparece como parte de esta transformación. Para Gamba, estos espacios funcionan como microcentralidades, especialmente en zonas donde la distancia con el centro hace más importante contar con actividades comerciales cercanas.
El investigador explicó que los comercios también pueden funcionar como “terceros lugares”, espacios que no son el hogar ni el trabajo y donde las personas pueden encontrarse y socializar. “Vos no solamente vas a comprar, claro, también vas a socializar, a tener una experiencia con otras gentes”, explicó.
Para Gamba, esta dimensión social representa una de las características que el «e-commerce no puede reemplazar”. Sin embargo, advirtió que esta dinámica no puede desarrollarse de la misma manera en toda la ciudad. “Los barrios que tienen poca densidad poblacional, en general los que están más alejados, por ejemplo pasando circunvalación, no tienen las condiciones urbanas necesarias para que eso se dé de una manera fluida”, señaló. En algunos de esos sectores aparecen pequeñas concentraciones comerciales que el investigador denomina «microcentralidades».
Hacia una ciudad híbrida
El avance del comercio electrónico también genera nuevas formas de organizar la actividad comercial y logística. La investigación de la UNC menciona la aparición de dark stores, dark kitchens, centros de distribución, micro hubs y lockers inteligentes vinculados con las compras digitales.
Para el investigador, el comercio presencial puede mantener su importancia cuando logra ofrecer algo que excede la transacción. “Lo que lo diferencia en principio es tener una actividad que va más allá de la compra en sí, sino que tiene que ver con una cuestión más de orden social”, explicó.
Esta transformación también modifica la manera en que las personas utilizan el centro y los barrios. Mientras algunas actividades pueden resolverse desde el teléfono y sin desplazamientos, otras encuentran en los espacios físicos una oportunidad para generar experiencias y vínculos.
Gamba planteó que “las centralidades más consolidadas de los barrios, todavía eso está presente y cada vez va a tener más valor, porque ofrecen algo que el comercio electrónico todavía no puede atender, no puede resolver”, explicó. Desde esta perspectiva, la transformación digital no implica simplemente reemplazar las compras presenciales por compras online, sino combinar ambas modalidades según las características de cada zona.
Entrevista realizada en el programa “Es por acá”, de Punto a Punto Radio, con Juan Bernaus y Julieta Fantini.
