Con el 99,9% de las mesas escrutadas, Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos contra el 45,16% de Lula. La abstención alcanzó el 21,08%, la más alta desde 1998. Ambos candidatos se enfrentarán en segunda vuelta el 25 de octubre.
San Pablo.– Flávio Bolsonaro ganó la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil con el 47,03% de los votos, frente al 45,16% obtenido por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, según los resultados con casi la totalidad de las mesas escrutadas. La diferencia fue de poco más de 2,2 millones de votos. Ambos candidatos disputarán la segunda vuelta el 25 de octubre.
El hijo del expresidente Jair Bolsonaro, senador por Río de Janeiro, superó así el desempeño de su padre en la primera vuelta de 2022. Durante la campaña, Flávio Bolsonaro estuvo bajo investigación por presunta participación en irregularidades vinculadas al financiamiento de la película Dark Horse, sobre su padre. La Policía Federal solicitó investigar posibles delitos como lavado de dinero, evasión de divisas y corrupción. Una encuesta de Datafolha publicada antes de los comicios indicó que el 38% de los electores identificaba a Lula como el candidato más perjudicado por la crisis del Supremo Tribunal Federal (STF) y el caso Banco Master, mientras que el 31% señalaba a Flávio Bolsonaro.
En su primera declaración tras conocerse el resultado, Flávio Bolsonaro afirmó: «Brasil quiere cambio», y agradeció el apoyo de 56 millones de votos. «Queda decretado el fin de la era del PT», agregó, en Brasilia, sin hacer mención a su padre, quien se encuentra bajo arresto domiciliario tras ser condenado por intento de golpismo.
Pasadas las 21, Lula da Silva compareció ante el hotel Renacimiento, en el centro de San Pablo, para pronunciar un discurso una vez que la tendencia fue irreversible. «El resultado, muchas veces, es inesperado. La gente nunca consigue todo aquello que quiere. Yo confieso para ustedes que estaba convencido de que iba a ganar las elecciones en primera vuelta. Pero yo también ya pensé eso otras veces», declaró Lula, recordando sus tres campañas presidenciales en los años noventa en las que no resultó elegido en primera vuelta.
«Me gustan las disputas en segunda vuelta», continuó, y se mostró optimista a pesar de que quedó 2,17 puntos porcentuales por debajo de su rival. «Yo soy muy bueno en el mano a mano. En el tête-à-tête. Ahí vamos a ver cuáles son los proyectos que el país tiene».
Lula afirmó que el lunes comenzará su «nueva campaña» y resaltó las diferencias con el clan Bolsonaro, al que atribuyó transmitir «incertidumbre» en función de «las biografías truculentas de los Bolsonaro», con supuestos lazos con grupos parapoliciales y con el caso Master. «No es la biografía del padre, no es la biografía del hijo y no sabemos si habrá biografía de otros parientes. Es una biografía tenebrosa cercada de sospechas gravísimas», sostuvo.
El resultado configuró un mapa político con una división regional marcada. Lula ganó en los estados del Nordeste, su bastión histórico, mientras que Flávio Bolsonaro se impuso en buena parte del Sudeste, todo el Sur y el Centro-Oeste, además de varios estados del Norte. En Minas Gerais, San Pablo y Río de Janeiro, tres de los mayores colegios electorales del país, el candidato del PL quedó por delante.
La abstención fue del 21,08%, la más alta desde 1998, equivalente a 33,4 millones de brasileños que no concurrieron a votar. Los mayores niveles se registraron en Mato Grosso do Sul (23,88%), Río de Janeiro (23,32%), Minas Gerais (22,79%) y San Pablo (22,54%), algunos de los principales estados donde ganó Flávio Bolsonaro. En el Nordeste, la abstención fue de 18,36%, por debajo de la media nacional.
«Tuvimos más de 20 millones de personas que no comparecieron a votar, y nosotros vamos a hacer una apelación», dijo Lula. En tanto, Flávio Bolsonaro deberá buscar convertir su ventaja inicial en una mayoría que aún no tiene. Ambos candidatos competirán por los votos de los candidatos que quedaron fuera de la segunda vuelta y por los de los más de 33 millones de brasileños que no votaron.
La campaña también estuvo atravesada por otros hechos, como la difusión de una noticia falsa sobre la Virgen de Aparecida y el recuerdo de los muertos durante la pandemia de COVID-19. Ninguno de estos elementos alteró la estructura de la elección.
