El primer ministro británico, Andy Burnham, afirmó que los Guardianes de la Revolución iraníes «casi con seguridad» orquestaron el incidente del 27 de septiembre cerca de la base de Fairford. Siete personas fueron detenidas y luego liberadas bajo fianza sin cargos. Estados Unidos retiró sus bombarderos de la base.
El primer ministro británico, Andy Burnham, declaró este lunes que los Guardianes de la Revolución iraníes «casi con seguridad» orquestaron el incidente ocurrido el 27 de septiembre cerca de una base aérea del Reino Unido utilizada por el ejército estadounidense en la guerra en Irán.
El 27 de septiembre, la policía intervino cerca de la base aérea de Fairford (suroeste de Inglaterra) tras recibir un aviso sobre la presencia de «tres vehículos sospechosos». Se acordonó un amplio perímetro y se evacuaron decenas de viviendas en los alrededores de la instalación, utilizada por el ejército estadounidense para «operaciones defensivas», según Londres, en la guerra que libra contra Irán.
En el interior de los vehículos, la policía afirmó no haber encontrado «ningún artefacto explosivo», sino gasolina «en gran cantidad». Siete hombres —seis británicos y un británico-iraní— fueron detenidos, pero todos quedaron en libertad bajo fianza, sin que se les imputaran cargos.
Tras el incidente, Estados Unidos anunció la retirada de sus bombarderos estacionados en dicha base.
Según Burnham, «es muy probable que haya sido coordinado en Irán, casi con seguridad dirigido por el cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica iraní».
«No toleraremos estas amenazas en nuestro territorio. Tomaremos medidas enérgicas contra el uso de redes criminales por parte de Irán», advirtió.
Poco después, Estados Unidos y sus aliados, entre ellos el Reino Unido, Australia, Canadá, Francia y Alemania, advirtieron a Teherán contra cualquier acto hostil.
«Cualquier intento por parte de Irán de amenazar, silenciar, intimidar, acosar, dañar o coaccionar a personas en nuestros territorios a través de intermediarios o por cualquier otro medio es inaceptable», afirma una declaración conjunta publicada por el Departamento de Estado estadounidense.
Burnham también anunció en el Parlamento nuevas sanciones contra Teherán y el Ministerio de Relaciones Exteriores informó en un comunicado que convocaría al embajador iraní en Londres.
Las nuevas sanciones van dirigidas contra dos iraníes por su implicación «en actividades hostiles en nombre del régimen iraní, con el objetivo evidente de amenazar, planificar o llevar a cabo ataques en el extranjero», según el ministro de Relaciones Exteriores británico, Ed Miliband.
Se trata de Ruhollah Bazghandi, jefe de operaciones de contraespionaje de los Guardianes de la Revolución, y de Shahram Ali Reza Tamarzadeh Jakki, identificado como intermediario de una red delictiva.
A ambos se les han congelado de forma inmediata sus activos en el Reino Unido y se les ha prohibido permanecer en territorio británico.
Los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico de Irán, figuran en la lista oficial de entidades designadas como amenazas de Estado, recordó Miliband.
