El 25 de octubre de 1994, Susan Smith informó que un hombre armado había secuestrado a sus dos hijos en Carolina del Sur. Nueve días después confesó haber dejado el auto con los niños dentro en un lago. Fue condenada a cadena perpetua en 1995 y en 2024 se le negó la libertad condicional.
El 25 de octubre de 1994, Susan Smith, residente de Union, Carolina del Sur, denunció que un hombre armado había abordado su vehículo en un semáforo y se había llevado a sus dos hijos, Michael, de 3 años, y Alexander, de 14 meses. La denuncia dio inicio a una búsqueda que se extendió por nueve días y tuvo cobertura nacional.
El 3 de noviembre de 1994, Susan Smith confesó ante el sheriff Howard Wells que había dejado el automóvil Mazda en el que estaban sus hijos dentro del lago John D. Long. Ese mismo día, los buzos recuperaron el vehículo y los cuerpos de los niños. La autopsia determinó que ambos estaban vivos cuando el agua ingresó al habitáculo.
Durante el juicio, realizado en 1995, la fiscalía, representada por Tommy Pope, solicitó la pena de muerte y describió a Susan Smith como una persona que manipuló a la opinión pública. La defensa presentó antecedentes de abuso sexual en la infancia, intentos de suicidio y diagnósticos de depresión grave y trastorno de la personalidad. El 28 de julio de 1995, el jurado la condenó a cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional después de 30 años.
El 20 de noviembre de 2024, Susan Smith, de 53 años, compareció por videoconferencia ante la Junta de Libertad Condicional y Perdones de Carolina del Sur. La junta recibió el testimonio de 15 personas que se opusieron a su liberación, entre ellas David Smith, padre de las víctimas, y el fiscal original. La solicitud fue denegada por unanimidad. La próxima audiencia está programada para el 19 de noviembre de 2026.
