Según entidades empresariales, la producción de calzado cayó 26,6% interanual en septiembre y fabricantes y trabajadores convocaron a un «zapatazo solidario» en Plaza de Mayo para entregar 1.000 pares de zapatos y visibilizar la crisis del sector.
La industria argentina del calzado atraviesa un escenario de deterioro, con la caída del consumo interno, la competencia de productos importados y dificultades para sostener los costos de producción. Según cifras difundidas por entidades empresariales del sector, en los últimos dos años cerraron más de 200 fábricas y se perdieron alrededor de 10.000 puestos de trabajo.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la producción de calzado cayó 26,6% interanual en septiembre. La menor demanda interna se combinó con el ingreso de mercadería extranjera y el incremento de los gastos para sostener las plantas industriales.
Fabricantes y trabajadores convocaron a un «zapatazo solidario» para el martes 27 de octubre. La actividad comenzó con una concentración en Perú 322, en la Ciudad de Buenos Aires, y luego se trasladó a Plaza de Mayo, donde se entregaron aproximadamente 1.000 pares de zapatos a personas que los necesiten. La consigna fue «Regalamos nuestro trabajo porque nos ponemos en tus zapatos».
Lito Albano, dueño de Calzados Luna Chiara y representante de Zapateros Unidos, declaró: «Nosotros estamos muy mal, no podemos vender calzado y tenemos mucho stock de zapatos». Y agregó: «Nos manifestamos en repudio a las medidas económicas del Gobierno y a favor de la gente que hoy lo necesita, porque hemos citado a los jubilados que van los miércoles para entregarle un par de zapatos a cada uno».
El presidente de la Cámara de la Industria del Calzado (CIC), Horacio Moschetto, también advirtió sobre el impacto de la retracción del mercado interno. Desde la entidad señalaron que la menor demanda se combina con la competencia de productos extranjeros, el crecimiento de las compras mediante plataformas digitales y las operaciones comerciales irregulares, como contrabando, fraude marcario y comercialización informal.
Entre los casos mencionados por las organizaciones del sector se encuentran los cierres de establecimientos de la compañía brasileña DASS en Coronel Suárez, provincia de Buenos Aires, y Eldorado, Misiones. Estas plantas fabricaban calzado para marcas internacionales.
Respecto de las importaciones, Albano sostuvo: «El sector actualmente se encuentra en su etapa final, estamos teniendo muchos problemas. La competencia es desleal, entran artículos a precios irrisorios importados, con una posible derogación de una ley anti-dumping, con entrada de zapatos a precios increíbles y ahí va a ser la muerte final de nuestra producción nacional». El empresario mencionó el 14 de diciembre como fecha en la que teme un agravamiento de la situación por una posible modificación de las medidas antidumping.
Leonardo Hammoud, propietario de Nazaria e integrante de la agrupación, afirmó: «Estamos atravesando la peor crisis de la historia de la industria del calzado, a punto de desaparecer».
La protesta contó con el acompañamiento de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina (UTICRA), la Cámara de la Industria del Calzado y otras entidades, que difundieron un comunicado conjunto en el que advirtieron que la actividad se encuentra en «riesgo de extinción» y cuestionaron la falta de respuestas de la Secretaría de Industria y Comercio. Las organizaciones compararon el escenario actual con las crisis industriales de 1999 y 2001.
En el documento, empresarios y trabajadores afirmaron que vuelven «a poner de pie para caminar juntos en defensa del empleo y la producción nacional». Además, reclamaron la participación de legisladores y funcionarios nacionales: «Defendemos una competencia justa con reglas claras y condiciones que permitan a la Industria Nacional producir, invertir y sostener el empleo. Por eso convocamos a diputados y senadores nacionales, a las autoridades del Ministerio de Economía, a la Secretaria de Industria y Comercio, y a las autoridades correspondientes nos ayuden a diseñar políticas de contingencias que preserven las fuentes laborales».
Albano aseguró que los fabricantes no recibieron respuestas concretas de las autoridades nacionales: «Desde que comenzó esto no tuvimos ninguna respuesta del Gobierno nacional, sí tuvimos respuesta del Gobierno provincial, pero no depende mucho de ellos». También anticipó la presentación de una iniciativa legislativa vinculada con el sector, con la participación de la diputada Luciana Potenza.
«Para lo que viene no tenemos expectativa más que salir a la plaza y que se vea la problemática que estamos teniendo, que lamentablemente si dejamos de existir la gente va a quedar sin trabajo y ya no va a poder acceder ni a esos productos regalados que vienen del exterior», advirtió Albano.
