El organismo reconstruyó el episodio ocurrido en Biscuit Basin en agosto de 1925 a partir de correspondencia de 1926 y detectó que un cartel con el nombre Black Pearl estaba a unos 1.000 pies del géiser real.
Una explosión hidrotermal modificó parte del paisaje del Parque Nacional de Yellowstone en agosto de 1925. El fenómeno ocurrió cerca del río Firehole, en el área conocida como Biscuit Basin. Sin testigos directos, investigadores del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) reconstruyeron lo sucedido a partir de documentos, entre ellos cartas escritas en años posteriores y un letrero mal ubicado.
Biscuit Basin integra la región hidrotermal de Yellowstone. Bajo su superficie circula agua calentada por el sistema volcánico, que puede alcanzar temperaturas elevadas y acumular presión. Cuando el agua caliente cambia súbitamente a vapor y rompe las rocas que la contienen, se produce una explosión hidrotermal que puede abrir cráteres, arrojar fragmentos de roca y modificar las formas de las piscinas termales.
Según el USGS, el episodio de 1925 rompió la costra de sílice que cubría parte del terreno cerca del río Firehole y habría contribuido a formar o ampliar una piscina termal en las cercanías de Black Diamond Pool. El organismo indicó que la explosión fue relativamente pequeña en comparación con otras ocurridas en Yellowstone, pero dejó un rastro que dificultó la identificación de las formaciones geológicas.
Dos cartas y un letrero
Uno de los problemas para los investigadores fue el hallazgo de un cartel desgastado con el nombre Black Pearl cerca de la zona afectada por la explosión. El cartel indicaba un géiser que no se encontraba en ese lugar: el auténtico Black Pearl estaba unos 1.000 pies hacia el oeste.
La señal no modificó la geología ni desplazó el géiser, pero alteró la manera en que las personas identificaban y describían las formaciones. La explicación surgió de correspondencia conservada en los archivos históricos de Yellowstone. El 15 de agosto de 1926, J. R. Van Pelt, guardaparques destinado en Old Faithful, escribió a J. E. Haynes, director interino del Museo del Parque Nacional, para describir la explosión y explicar el problema de los nombres y las señales colocadas en la zona. El 26 de agosto, Haynes respondió y confirmó que algunos carteles estaban mal colocados, y ordenó restituirlos a sus ubicaciones correctas.
Los documentos permitieron distinguir el géiser Black Pearl de las piscinas cercanas a Black Diamond Pool y mostraron cómo una confusión menor puede incorporarse a la documentación de un fenómeno natural y dificultar su reconstrucción posterior.
Antecedente reciente
La historia volvió a cobrar relevancia tras la explosión ocurrida el 23 de julio de 2024 en Black Diamond Pool. El fenómeno lanzó agua, barro y rocas a gran altura, destruyó una pasarela cercana y obligó a los visitantes a ponerse a salvo, sin que se registraran lesionados. El USGS explicó que el episodio se originó por cambios de presión en el sistema hidrotermal superficial y que no fue una erupción volcánica.
Desde entonces, el Observatorio del Volcán de Yellowstone instaló equipos de vigilancia en Biscuit Basin para registrar la actividad futura. El 13 de junio de 2026, los sistemas de monitoreo detectaron otra pequeña explosión hidrotermal.
