En el marco de la Ronda de Economistas (RDEco), Rafael Rofman y Juan Graña expusieron sus diagnósticos sobre el sistema previsional argentino. Ambos coincidieron en señalar a la informalidad laboral como un obstáculo central y en la necesidad de fortalecer el empleo registrado y la productividad para garantizar su financiamiento.
El debate sobre el futuro del sistema previsional argentino reunió a los economistas Rafael Rofman y Juan Graña en la Ronda de Economistas (RDEco). Durante el intercambio, se abordó la relación entre los ingresos de los trabajadores, los aportes y la capacidad del Estado para garantizar jubilaciones. Rofman sostuvo que el primer punto consiste en reconocer que el Estado debe asegurar ingresos a las personas cuando finaliza su etapa laboral activa.
Informalidad laboral: el principal problema del sistema previsional
Rofman afirmó que la cobertura prácticamente universal de los adultos mayores constituye un valor importante del sistema argentino, pero advirtió que su sustentabilidad depende de cómo se financia. En ese sentido, planteó que «la universalización del sistema de jubilaciones, como decía Rafael, es algo buenísimo que tiene la Argentina», aunque señaló que «el gran problema que tenemos hoy, más allá de la transición demográfica que vendrá en unos años, es la informalidad del mercado de trabajo».
También cuestionó las transformaciones laborales que, desde la década del noventa, redujeron los aportes y contribuciones y ampliaron las modalidades de contratación independientes. Según explicó, muchas de esas formas de trabajo pueden encubrir situaciones de precarización y menores contribuciones al sistema previsional.
Por su parte, Juan Graña coincidió en identificar la informalidad como uno de los principales obstáculos para garantizar jubilaciones adecuadas. «El gran problema del sistema previsional argentino es la informalidad», afirmó. Si bien reconoció como positivo que casi todos los adultos mayores accedan a un ingreso, advirtió que «es un sistema que hoy no es sostenible».
El economista vinculó esta dificultad con la estructura productiva y cuestionó los resultados del mercado laboral. En particular, señaló que durante la actual gestión se destruyeron 270.000 empleos privados registrados. «Hay ciertos sectores que tienen un rol para jugar también en la creación de empleo y empleo formal», remarcó.
Productividad y transición demográfica: el desafío de largo plazo
Más allá de la formalización laboral, Rofman propuso ampliar la discusión y poner el foco en la productividad. A su entender, el sistema previsional argentino se define como contributivo, pero en la práctica funciona con múltiples mecanismos de financiamiento y excepciones.
«La discusión de fondo que tenemos que tener vinculada con la dinámica de largo plazo y el mercado de trabajo no es cómo formalizamos a la gente, es cómo la hacemos más productiva», sostuvo.
El especialista explicó que una mayor productividad puede favorecer la formalización del empleo y generar más riqueza para financiar las prestaciones sociales. Para ello, consideró necesario contar con un sistema tributario capaz de captar esos recursos y distribuirlos de manera eficiente.
En esa línea, cuestionó que se confunda formalización con la simple inscripción en determinados regímenes. «El monotributo es el peor ejemplo de eso, donde yo te digo: vos vas a ser formal porque te doy el monotributo», señaló, al advertir que esa condición no garantiza necesariamente mejores ingresos ni mayores aportes previsionales.
Graña coincidió con la importancia de fortalecer la estructura productiva y generar puestos de trabajo registrados. Ambos plantearon que el envejecimiento poblacional intensificará las dificultades actuales si no se adoptan medidas estructurales.
