Casi tres décadas después de haber ganado los campeonatos Apertura y Clausura 1997 y el Clausura 2000 -en este último compañero del Chacho Coudet-, a la vera del río Gualeguaychú, vestido con remera fluo y short amarillo, Norberto Acosta disfruta de ser simplemente Beto. Disfruta de las pequeñas cosas. El sol. La playa. Los amigos. Y ayudar a la gente. Con 49, y 11 años después de su retiro, el ex lateral izquierdo que pasó por River, Instituto, Santiago Wanderers de Chile, Defensores de Belgrano, Platense y Juventud Unida de Entre Ríos vive una realidad muy distinta a la del fútbol profesional. Con anteojos de sol y gorrita, luce con orgullo la indumentaria fluorescente que el gobierno de Gualeguaychú les proporciona a los 37 guardavidas que, cada verano, se encargan de cuidar las playas y balnearios de la ciudad.
Acosta debutó con Ramón Díaz a finales de los 90 en aquel River repleto de nombres: Mono Burgos, Hernán Díaz, Marcelo Gallardo, Pablo Aimar, Juan Pablo Ángel, Javier Saviola… Lateral izquierdo, le tocó una complicado: claro, debió pelear el puesto con Juan Pablo Sorín y Diego Placente.
Hoy, Norberto se toma unos minutos para hablar con Olé sobre su vida actual y repasar su pasado vistiendo la Banda: su carrera, los recuerdos de aquellos años en River, sus días con el Chacho y cómo lo ve hoy como técnico de River.
Norberto Acosta junto a su hijo, que heredó su fanatismo por River.
-¿Cómo te encuentra esta nueva vida?
-Bien, muy tranquilo. Actualmente estoy trabajando en la Dirección de Deportes de Gualeguaychú como encargado del autódromo y del polideportivo de la ciudad.
-¿Dejaste tu carrera como DT?
-Es un impasse que me puse como director técnico y a mi vida vinculada al fútbol.
-¿Por qué dejaste?
-Mirá, desde que dejé el fútbol dirigí en cinco equipos:dos veces en Juventud Unida de Gualeguaychú y Gimnasia y Esgrima de Entre Ríos, Central Norte de Salta, Chaco For Ever y Deportivo Urdinarrain. Pero descubrí que el fútbol hoy está complicado: hay muy poca paciencia y poca tolerancia con los entrenadores, sobre todo en el Interior, en categorías como el Federal A. No se sostienen los proyectos. Los 40 y pico de equipos quieren salir campeones y si arrancás mal, el primero que se va es el técnico. Entonces busqué un poco de estabilidad.
-¿Estás mejor?
-Estoy bien. Tengo mucho más tiempo. Recuperé tiempo con la familia.
-Y nació tu faceta de guardavidas…
-¡Ja! Soy coordinador de guardavidas y los entreno, sí, es una de las actividades que dependen de la Dirección de Deportes de la ciudad. En el polideportivo donde trabajo, en diciembre se cierra por mantenimiento y entonces a mí me mandan a coordinar a los guardavidas en dos playas públicas del municipio. Una está en la costanera y otra en un camping municipal. Yo los acompaño para que no estén solos.
-¿Cómo los entrenás?
-Ellos hacen un curso que tiene una parte física y otra técnica. La técnica la hacen con profesores especializados en pileta, río y rescate. Yo me encargo de que estén bien preparados físicamente.
Norberto Acosta en su trabajo de entrenador de guardavidas en Gualeguaychú.
-O sea que, de alguna manera, formas parte del equipo de guardavidas…
-Sí, ja. Se aprende mucho. Y hoy se trabaja mucho en la prevención.
-Creo que sos el único campeón con River que luego se volcó a este área…
-Seguro, ja. Soy hincha de River desde siempre. Estoy agradecido a la vida por todo lo que viví en River.
-Como hincha, mirás los partidos…
-No me pierdo ninguno.
Sus recuerdos con Coudet en River
Norberto Acosta y el Chacho Coudet en un partido de River en el Monumental.
-Y ahora está Chacho, que fue tu compañero cuando jugabas en River…
-¡Claro! Coincidimos en River. Tengo algunas fotos de esa época. Compartimos el plantel varios años, entre el 99 y el 2001.
-¿Cómo era Coudet como compañero?
-Compartíamos bastante, aunque él tenía más experiencia porque venía como refuerzo. Era muy jodón, con mucha picardía. Me acuerdo que se llevaba mucho con Cardetti, que también tenía una personalidad parecida, juntos eran terribles. Ese tipo de jugadores siempre son importantes en un plantel, porque rompen la estructura. Como cuando llegó con el Fiat 147…
-¿Estabas ese día?
-Estaba ahí. Hoy uno lo ve en redes y parece un chiste, pero es verdad. En ese momento la mayoría tenía autos mejores y él apareció con el 147 Pero era su estilo. Lo mismo pasaba con el Mono Burgos, que tenía un auto viejo, creo que un Falcon o un Chevy. Son gustos personales.
-¿Y cómo lo ves hoy de DT en River?
-Ya se notó un cambio en la idea y en la manera de jugar. Con el tiempo los jugadores van a ir entendiendo lo que él quiere. Tiene un plantel numeroso y tendrá que encontrar los nombres.
-¿A River le pueden venir bien las formas del Chacho?
-Lo ideal es un mix. Hay momentos para distenderse y eso acerca al jugador, pero también hay momentos para trabajar en serio y para corregir.
Qué piensa de la salida de Gallardo
-¿Hizo bien Gallardo en irse?
-A veces uno siente que ya hizo todo y el mensaje no llega. Me pasó una vez como técnico. Probás todo y llega un momento en que ya no hay más.
-¿Los jugadores le soltaron la mano?
-No sé si a propósito, pero cuando falta motivación parece que el jugador juega por jugar. Perdés una pelota y no corrés igual.
-¿Con Chacho se notó un cambio?
-Cuando llega un técnico todos quieren mostrarse y ganarse el lugar.
-Ojalá no necesite un guardavidas…
-Esperemos, ja.
-Y si necesita: ¿estás para ayudar?
-Obvio, más vale, ja. Me encantaría ir a saludar, ver una práctica y reencontrarme con el Chacho y su cuerpo técnico.
