La obra de la coreógrafa austríaca Florentina Holzinger, que incluye escenas con contenido explícito y reinterpretaciones de símbolos cristianos, genera un debate público en Amberes durante la Semana Santa.
La ópera «Sancta», de la coreógrafa austríaca Florentina Holzinger, ha generado un intenso debate en Bélgica previo a su estreno en Amberes este sábado de Semana Santa. La obra, que ya se presentó en otros países europeos, incluye escenas con desnudos, representaciones de monjas y reinterpretaciones de símbolos religiosos cristianos.
Desde la Iglesia Católica y sectores conservadores belgas se han alzado voces críticas. El obispo de Amberes, Johan Bonny, publicó una columna de opinión donde calificó la obra como una forma de «pisotear el cristianismo» y consideró inapropiada la parodia de la vida religiosa. Por otro lado, el diputado ultraderechista Filip Dewinter cuestionó la financiación pública del espectáculo.
En defensa de la obra, Jan Vandenhouwe, director artístico de la Ópera Ballet Vlaanderen, institución que presenta el espectáculo, pidió evitar una «caza de brujas» contra los artistas. Argumentó que la obra se inscribe en la tradición del arte occidental, donde el lenguaje iconográfico cristiano ha sido ampliamente utilizado y reinterpretado, y señaló una disparidad en la protección social de las diferentes creencias religiosas.
«Sancta» es descrita por sus productores como un espectáculo rupturista con una mirada feminista sobre obras canónicas y normas sociales. La coreógrafa Holzinger tiene previsto representar a Austria en la Bienal de Venecia con una revisión de «Sancta Susanna», una pieza de 1922 sobre la sexualidad reprimida de una monja.
El debate pone de relieve la tensión entre la libertad de expresión artística, la sensibilidad religiosa y el uso de fondos públicos en la cultura.
