Diversos estudios de opinión muestran una polarización entre el oficialismo y el peronismo, con una posible definición en segunda vuelta. La izquierda emerge como tercera fuerza en algunas mediciones.
La situación económica del país y su impacto en la imagen del Gobierno nacional comienzan a influir en el panorama de la futura elección presidencial de 2027. Según las principales encuestadoras, por primera vez desde 2023, una parte de la ciudadanía empieza a atribuir la responsabilidad de la economía al gobierno de Javier Milei. Este cambio, sumado al desgaste del oficialismo entre febrero y marzo, generó un escenario de alta competitividad.
Los últimos sondeos consolidan dos polos principales: el oficialismo de La Libertad Avanza (LLA) y el peronismo afín al kirchnerismo, ambos con intenciones de voto que los posicionarían para disputar un eventual balotaje. Como dato destacado, en algunas mediciones la izquierda se proyecta como tercera fuerza, desplazando a otros espacios políticos.
La consultora Delfos muestra un empate técnico entre el presidente Javier Milei (34,2%) y el gobernador Axel Kicillof (33,4%). El informe señala la existencia de un «núcleo duro oficialista», pero advierte que no puede considerarse un piso electoral definitivo si persisten los problemas económicos o éticos. En tercer término aparece Myriam Bregman (casi 8%), duplicando la intención de voto de Juan Schiaretti.
Otras encuestas, como la de CB Global Data, también reflejan empates técnicos en distintos escenarios de alianzas. En un posible mano a mano, Milei alcanzaría 28,3% frente a 24,2% de Kicillof, una brecha no estadísticamente significativa. En una medición que suma aliados, la brecha entre bloques se reduce a 0,9 puntos a favor de la oposición.
Estudios de Analogía, Hugo Haime & Asociados, Tendencias Consultora y Proyección Consultores coinciden en señalar un panorama polarizado y competitivo. En todos los casos, si la elección se celebrara hoy, sería necesaria una segunda vuelta para definir al presidente. Las proyecciones para un balotaje hipotético son preliminares, pero algunos análisis sugieren que Kicillof partiría con una intención de voto similar a la que tuvo Sergio Massa en 2023, mientras que Milei mostraría cierta erosión en el «voto blando».
En síntesis, las mediciones disponibles dibujan un escenario electoral de 2027 marcado por la competencia cerrada entre dos polos y la incertidumbre, donde la definición podría extenderse hasta una segunda vuelta.
