Tras un hecho de violencia fatal entre estudiantes en una escuela, especialistas analizan la soledad, la crisis de autoridad y la falta de acompañamiento que afectan a los jóvenes, destacando el aumento de problemas de salud mental en esta población.
Luego del trágico episodio ocurrido en una escuela de San Cristóbal, donde un adolescente de 15 años le quitó la vida a otro de 13, la comunidad educativa se prepara para el regreso a clases en un contexto marcado por la preocupación. Este hecho, sumado a reportes de amenazas en otros establecimientos, reabre un debate necesario sobre las causas profundas de la violencia y la responsabilidad de los adultos.
Especialistas en psicología y educación señalan que, más allá de las circunstancias específicas, los actos protagonizados por adolescentes tienen como contraparte inevitable a los adultos a cargo. La médica de un reconocido boliche nocturno de Capital Federal relató el aumento de casos de coma alcohólico en jóvenes y la dificultad para localizar a sus padres, evidenciando una alarmante desvinculación.
El neuropsiquiatra infantil italiano Narciso Mostarda acuñó el término «adultescentes» para referirse a aquellos adultos que no pueden ejercer su función educativa. En su libro, argumenta que muchos han quedado en una etapa inmadura, incapaces de gestionar procesos relacionales de forma responsable, lo que deja a los jóvenes cada vez más solos.
Por su parte, el psicólogo especialista en educación Mario Izcovich identificó un problema central en la delegación de la autoridad: «los padres esperan que la escuela ponga orden, y la escuela delega en los padres la continuidad educativa». Izcovich subrayó la necesidad de contar con profesionales de la psicología en todas las escuelas.
La salud mental emerge como un eje crítico en esta discusión. Un estudio de la consultora Moiguer del año pasado indicó que el 65% de los jóvenes entre 15 y 25 años experimentó depresión, ansiedad o angustia en los últimos doce meses, porcentaje muy superior al de los adultos mayores. Datos del Observatorio de Psicología Social Aplicada de la UBA muestran que el riesgo de padecer un trastorno mental es mayor en los segmentos más jóvenes, quienes también registran los niveles más altos de depresión, ansiedad y riesgo suicida.
El desafío, como señaló el pediatra y psicoanalista británico Daniel Winnicott, es que frente al joven en crecimiento haya un adulto para encararlo, una tarea que no siempre resulta agradable pero que es fundamental.
