El exsenador estadounidense compartió públicamente su historia tras un diagnóstico que comenzó con un dolor que atribuyó a una lesión muscular por entrenamiento.
Lo que comenzó como una molestia física tras entrenamientos intensos terminó convirtiéndose en un diagnóstico que cambiaría la vida del exsenador estadounidense Ben Sasse. El republicano decidió compartir públicamente su historia en diciembre, al enterarse de que tenía cáncer de páncreas en etapa 4.
En una entrevista con The New York Times, el político de 54 años recordó que el primer síntoma fue un fuerte dolor de espalda durante el otoño, mientras se preparaba para triatlones cortos. Inicialmente, atribuyó la molestia al uso de un chaleco con peso. Sin embargo, al persistir y aumentar el dolor, consultó a su médico a fines de noviembre.
Tras una serie de análisis que primero apuntaron a otras causas, los estudios de mediados de diciembre revelaron la presencia de varios tipos de cáncer, originado en el páncreas. «En el transcurso de los siguientes días me dijeron que ya tenía cinco tipos de cáncer: linfoma, vascular, de pulmón, de hígado agresivo y de páncreas, donde se originó», explicó Sasse.
Desde el diagnóstico, su vida pasó de la actividad política a someterse a controles médicos por los intensos dolores y a participar en ensayos clínicos. Actualmente, atraviesa efectos secundarios complejos derivados del tratamiento, pero mantiene una actitud esperanzadora. «A mediados de diciembre me dieron una esperanza de vida de tres a cuatro meses, y desde entonces llevo 99 días o algo así, y estoy muchísimo mejor que en Navidad», señaló.
