La agencia federal ARPA-H informó sobre tres enfoques prometedores, desarrollados por universidades estadounidenses, que buscan regenerar tejidos articulares y podrían iniciar pruebas en pacientes en los próximos 18 meses.
Hace tres años, la agencia federal ARPA-H (Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados para la Salud) lanzó un proyecto para encontrar una cura para la osteoartritis, una enfermedad que afecta a millones de personas. Ahora, la agencia anunció que tiene varias soluciones potenciales y que sus equipos de investigación tienen el compromiso contractual de comenzar las pruebas en pacientes dentro de los próximos 18 meses.
La investigación se concentra inicialmente en la osteoartritis de rodilla, aunque los científicos creen que las soluciones podrían aplicarse, con el tiempo, a otras articulaciones. Dos equipos, de la Universidad de Duke y de la Universidad de Colorado en Boulder, desarrollaron inyecciones o infusiones que buscan regenerar hueso y cartílago. Un tercer equipo, de la Universidad de Columbia, trabaja en un método para regenerar una rodilla completa mediante un andamio biológico impreso en 3D.
Hasta el momento, los métodos solo han sido probados en animales, pero especialistas independientes se mostraron alentados por los resultados. «Es enormemente prometedor», afirmó el doctor Scott Rodeo, del Hospital for Special Surgery de Nueva York, quien no participó en los estudios. «Sería un cambio de paradigma», añadió, refiriéndose al objetivo de curar la artritis regenerando tejido, en lugar de solo aliviar los síntomas.
El doctor Ross Uhrich, gerente del programa de osteoartritis de ARPA-H, explicó que el objetivo de la agencia es encontrar enfoques completamente nuevos y llevarlos desde la investigación preclínica hasta su posible comercialización. Los investigadores que reciben financiamiento deben aceptar ciertas condiciones, como que más de la mitad de los participantes en los ensayos clínicos sean mujeres e incluir a personas de grupos específicos, como nativoamericanos. Además, si un tratamiento es aprobado, su precio no podrá superar el 25% del costo del estándar de atención actual.
El equipo de la Universidad de Columbia, dirigido por los ingenieros biomédicos Clark Hung y Nadeen Chahine, desarrolló una articulación artificial a partir de un andamio biodegradable que sirve de soporte para el crecimiento de células óseas y de cartílago. Las células pueden provenir del propio paciente o de donantes. El andamio se disuelve progresivamente en aproximadamente un año. Para probar su funcionalidad, los investigadores implantaron las rodillas experimentales en cadáveres y utilizaron sistemas robóticos para evaluar su aptitud para la marcha. El siguiente paso serán pruebas en animales de mayor tamaño.
El contrato de cinco años con ARPA-H otorgó al equipo de Columbia algo más de 42 millones de dólares, una cifra muy superior a las subvenciones federales típicas para investigación académica. Este financiamiento conlleva la expectativa de que los investigadores lleven su trabajo desde la teoría hasta la posible aprobación para su comercialización.
