Las precipitaciones en la región superan en un 50% los valores normales para abril, generando complicaciones en las labores agrícolas y la logística, según informan especialistas y entidades rurales.
Las lluvias persistentes que se extendieron hasta hoy complican el escenario agrícola en varias regiones del país, con un impacto variable según la zona. En la región núcleo, el problema principal es la seguidilla de días con mal tiempo —humedad alta, nieblas y lloviznas— que dificulta el ingreso de maquinaria y frena el ritmo de los trabajos, aunque los volúmenes de agua se mantienen dentro de parámetros normales.
En cambio, en el centro-oeste de la provincia de Buenos Aires y en el Litoral, la situación es más compleja. Los acumulados de agua están muy por encima de lo normal, con campos anegados y caminos intransitables en muchos casos, lo que afecta tanto la cosecha como la logística de la campaña.
El climatólogo Germán Heinzenknecht explicó que las lluvias de las últimas horas se concentraron, sobre todo, desde el centro hacia el sudeste de Buenos Aires, con algunos focos también en el sudoeste. «No está lloviendo exageradamente en todos lados por igual», señaló, aclarando que en general se trata de eventos puntuales que pueden complicar las tareas, pero no configuran un cuadro crítico en esas zonas.
Al analizar el acumulado del mes, ubicó los mayores excesos en el Litoral —centro-norte de Santa Fe, NEA y gran parte de Entre Ríos— y en el centro-oeste bonaerense. «Esa zona duplica el valor normal», indicó. En abril, los registros habituales rondan entre 130 y 140 mm, pero este año en muchos casos ya se ubican entre 250 y 300 mm. En el oeste de Buenos Aires, los acumulados están cerca de un 50% por encima de lo normal.
En localidades como 9 de Julio, la situación es crítica. Hugo Enríquez, presidente de la Sociedad Rural local, contó que en lo que va del mes ya acumularon entre 450 y casi 500 milímetros, cuando la media de abril ronda los 80 a 100 mm. «La media histórica de los primeros meses del año es de 300 mm y ya la superamos ampliamente», resumió. La cosecha prácticamente no arrancó: la soja y el maíz llevan apenas un 4 o 5% de avance, cuando lo normal sería tener entre el 20 y el 30%. La mayor preocupación actual son los caminos, con más del 70% intransitables.
En Pehuajó, la situación no cambió desde el año pasado. Eric Cassels, de la Sociedad Rural local, detalló que en los últimos diez días llovieron entre 200 y 250 mm, y en el mes los acumulados rondan los 400 mm. La cosecha lleva apenas un 10% de avance, en parte porque el partido llegó inundado a la siembra. «Va a haber pérdidas, pero al no haber avance de cosecha es difícil ponerle un número», reconoció.
En Trenque Lauquen, el promedio del partido ya llegó a los 500 mm, con 200 de ellos caídos en lo que va de abril. María Elena Bidart, de la Sociedad Rural local, ya observa deterioro en los rindes de soja antes de que empiece la cosecha. Los caminos se complicaron mucho en estas semanas. Además, desde Córdoba y San Luis entra agua del Río V, sumando presión sobre un sistema ya saturado. Lo que más preocupa, según Bidart, no es solo el presente, sino la demanda acumulada que colapsará cuando mejore el tiempo: cosecha, camiones, insumos para siembra y encierres de ganado.
Más al norte, en Santiago del Estero, el escenario también empieza a complejizarse. Juan Pablo Karnatz, productor agropecuario e integrante de la CRA, señaló que los acumulados del año en la provincia ya rondan los 900 mm, cuando el promedio histórico anual se ubica entre 650 y 1000 mm según la zona. La situación es desigual, con el sudeste provincial siendo una de las áreas más afectadas por los últimos episodios.
