Las patas de pollo, un ingrediente accesible y rico en colágeno, pueden ayudar a mantener la elasticidad de la piel y fortalecer articulaciones y huesos.
El colágeno es la proteína estructural más abundante en el organismo humano y en el de los animales. Se encuentra presente en diversos tejidos conectivos y desempeña una función fundamental para mantener la estructura, la fuerza y la integridad de músculos, huesos y la piel. Sin embargo, con el paso del tiempo, la producción natural de este compuesto disminuye gradualmente en el cuerpo, lo que motiva a los especialistas a recomendar fuentes externas a través de la alimentación para preservar su presencia en niveles adecuados.
En este contexto, las patas de pollo emergen como una de las opciones más destacadas y recomendadas por su alta densidad proteica. Según información difundida por el medio GastroLab, este producto representa una fuente de colágeno sumamente accesible. “Al menos tres o cuatro piezas pueden contener 17 gramos”, puntualizaron los expertos. Para su consumo, los especialistas sugieren la preparación de un caldo, un método que facilita la extracción de las propiedades nutritivas de este alimento.
Un estudio de la Universidad de Nove de Jhulio, en Brasil, reforzó esta tesis al señalar que estas piezas contienen una especie de gelatina natural que aporta hasta cuatro veces más colágeno que las versiones comerciales procesadas. La importancia de esta proteína radica en que conforma aproximadamente el 80% del tejido cutáneo. Su consumo no solo contribuye a otorgar una apariencia más tersa, liviana y saludable a la piel, algo que ayuda a potencialmente disminuir la aparición de arrugas, sino que también ofrece beneficios sistémicos. Entre estos se incluyen la prevención de dolores articulares, el fortalecimiento de la estructura ósea y la protección contra diversas alteraciones cardíacas. Asimismo, la ingesta regular de alimentos ricos en este nutriente favorece procesos biológicos críticos, como la coagulación sanguínea.
No obstante, la dieta para optimizar los niveles de colágeno no debe limitarse únicamente a un insumo. La Universidad de Harvard elaboró una lista de diez alimentos que, por sus propiedades, estimulan la producción de esta proteína en el cuerpo humano. Entre los recomendados se encuentran los caldos preparados con huesos, definidos como una fuente con “una forma biodisponible de colágeno que el organismo puede utilizar de inmediato”, y el huevo, un producto cotidiano en la mayoría de los hogares. El listado de la prestigiosa casa de estudios incluye además carnes, gelatina, lácteos, arvejas, soja, yema de huevo, nueces y semillas.
Para completar el ciclo de síntesis, resulta indispensable la ingesta de frutas, verduras de hoja verde y tubérculos, debido a que aportan vitamina C, zinc y cobre, elementos químicos que actúan como catalizadores fundamentales en la generación de colágeno. Otros especialistas en nutrición sumaron a esta recomendación el consumo de carne de pollo, sardinas y otros pescados que aportan calcio, así como el uso de cítricos como naranjas, morrones, ajo y tomates por su contenido en licopeno.
La clave reside en mantener un equilibrio constante, ya que el colágeno se sintetiza a través de la combinación de aminoácidos provenientes de proteínas de alta calidad junto a los citados micronutrientes. En consecuencia, llevar una dieta equilibrada es la estrategia principal para garantizar que la salud de los tejidos conectivos y la piel se mantenga estable a largo plazo, para evitar complicaciones y promover un envejecimiento saludable mediante la incorporación de alimentos naturales y de fácil alcance en supermercados.
