En un acto en La Matanza, el presidente del Episcopado encabezó una misa para recordar el legado del papa Francisco y alertó sobre el avance del narcotráfico en zonas donde falta presencia estatal.
Con el lema “Los barrios que no se integran, se entregan al narcotráfico”, el presidente del Episcopado y arzobispo de Mendoza, monseñor Marcelo Colombo, encabezó una misa en la parroquia San José de San Justo, en un barrio de emergencia de La Matanza, para recordar el compromiso del papa Francisco con los sectores populares a un año de su muerte.
Durante la celebración, Colombo pidió “no acostumbrarse a la violencia, ni a naturalizar el descarte y la exclusión”. La misa se realizó en un contexto de aumento de la pobreza: según datos del Indec, en el cuarto trimestre de 2025 la tasa pasó del 26,9% al 29,9%.
En la ceremonia participaron los obispos de San Justo, Eduardo García; de Gregorio de Laferrere, Jorge Torres Carbonell; y el obispo auxiliar de San Isidro y secretario general del Episcopado, Raúl Pizarro, junto a decenas de sacerdotes de villas y barrios populares, en una zona conocida como Ciudad Papa Francisco.
Al inicio de la misa, monseñor García explicó que la elección del lugar no fue casual: “Francisco afirmaba que desde las periferias se ven mejor las cosas. Lo hacemos aquí como símbolo de tantos otros lugares que sufren la encrucijada del dolor de la ausencia del Estado y el avance del narcotráfico”. Y añadió: “No queremos renunciar a conseguir una vida más digna, ni queremos que nuestros pibes crezcan en la narcoesperanza”.
La celebración ocurrió semanas después de que una niña de 13 años fuera baleada en la cabeza mientras jugaba en una plaza de Ciudad Evita, al quedar en medio de un tiroteo entre bandas de narcomenudeo, hecho que generó fuerte preocupación en la Iglesia.
Los sacerdotes que trabajan en los barrios populares insistieron en que “es necesario recuperar el entramado social dañado y fortalecer la comunidad para cuidar la vida de los más frágiles”. Y lanzaron una proclama central: “Los barrios populares se integran o se entregan al narcotráfico”.
“Francisco nos dijo que estamos en el mismo barco y tenemos que salir juntos de esto. También de la pobreza, de la postergación, de la exclusión. O salimos juntos o no salimos”, expresó el arzobispo Colombo, quien compartió la jornada con los vecinos. Destacó “los esfuerzos tan grandes de nuestros curas, de nuestras escuelas, de nuestras comunidades parroquiales, de esos líderes barriales, catequistas o dirigentes que permiten que se hagan concretos esos sueños de una vida nueva para todos”.
Durante la misa se rezó especialmente por los vecinos de los barrios populares y por quienes trabajan por su desarrollo y dignidad. Se subrayó el legado de Francisco, “profundamente encarnado en el camino de los curas de villas y barrios populares, y en experiencias de salvación comunitaria como los Hogares de Cristo”.
Colombo encabezó el rito del lavatorio de los pies y, como solía hacer Francisco, puso en el centro a personas que sufren en la vida cotidiana: abuelos, niños, personas con discapacidad, personas en situación de consumo problemático y mujeres que sostienen la vida en los barrios. También se pidió fortalecer espacios comunitarios como la capilla, la escuela, el club y los Hogares de Cristo, ámbitos donde se reconstruyen vínculos y se generan caminos de integración real.
