En el marco de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, la escritora argentina compartió su experiencia sobre el pasaje de sus novelas a la pantalla grande, las series y el teatro, en un diálogo con sus lectores.
Durante una charla en el espacio cultural de Clarín-Ñ en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, la escritora Claudia Piñeiro conversó con el público sobre cómo sus historias transitan del libro al teatro o al cine. El evento, que tuvo lugar un viernes feriado por el Día del Trabajador, reunió a una gran cantidad de asistentes que siguieron de pie el diálogo con la autora de Las viudas de los jueves, ganadora del Premio Clarín Novela en 2005.
Piñeiro, que también se desempeña como guionista y dramaturga, explicó las diferencias entre escribir una novela y una obra de teatro: “En el teatro no hay narrador; son personas hablando en el escenario y con esos diálogos hay que contar la historia”. La autora recordó que, para la obra Como bestias, que actualmente se presenta en Hasta Trilce, trabajó junto al director Marcelo Moncarz a partir de una novela de la francesa Violaine Bérot, respetando la condición de no modificar el texto original.
En otro momento, Piñeiro compartió anécdotas sobre la adaptación de sus novelas al cine y las series. Mencionó que vendió los derechos a la productora Vanessa Ragone, con quien realizó varias transposiciones, incluyendo Helena sabe, Betibú, El tiempo de las moscas y Tuya. También destacó el trabajo del director Marcelo Piñeyro, con quien colaboró en la serie El reino para Netflix.
La escritora señaló que la adaptación de Las viudas de los jueves generó quejas de algunos lectores por los cambios respecto al libro, pero aclaró: “Se vendieron más de 500.000 libros y cada lector quería que el director hiciera su propia película”. Además, elogió la interpretación de Mercedes Morán en Helena sabe.
Formada en dramaturgia en la Escuela Metropolitana de Arte Dramático (EMAD), Piñeiro valoró que el teatro y la literatura infantil le permiten proyectos más breves entre novelas, que suelen demandar hasta tres años de escritura. “Escribir teatro me da ciertas libertades que en mis novelas, que son muy realistas y contemporáneas, no puedo usar”, concluyó.
